Fisioterapia en soldados y veteranos: Recuperación tras lesiones de combate
Descubre cómo la fisioterapia ayuda a soldados y veteranos a recuperarse tras lesiones de combate, mejorando su movilidad, reduciendo el dolor y facilitando su reintegración.
Los soldados y veteranos de guerra enfrentan desafíos físicos y emocionales únicos debido a las exigencias extremas de sus misiones. Las lesiones de combate, como fracturas, amputaciones, daño en la médula espinal o trastornos musculoesqueléticos, requieren un enfoque especializado para lograr una recuperación funcional y mejorar su calidad de vida.
Lesiones más comunes en soldados y veteranos
Las fuerzas militares están expuestas a diversas amenazas en el campo de batalla y en entrenamientos rigurosos. Entre las lesiones más frecuentes que requieren fisioterapia encontramos:
A. Lesiones musculoesqueléticas
Fracturas óseas por impacto de proyectiles o explosiones.
Luxaciones y esguinces causados por movimientos forzados o caídas.
Lesiones por sobrecarga, como tendinitis y bursitis, debido al uso intensivo del cuerpo en entrenamientos prolongados.
B. Lesiones traumáticas de la médula espinal y nerviosas
Lesiones en la médula espinal pueden llevar a parálisis parcial o total.
Neuropatías periféricas causadas por compresión nerviosa o daño directo.
C. Amputaciones y secuelas de explosiones
Las minas terrestres y explosiones pueden provocar amputaciones de extremidades.
El uso de prótesis requiere una fisioterapia intensiva para readaptarse a la movilidad.
D. Trastornos posturales y dolor crónico
Problemas en la columna vertebral debido al peso del equipo militar.
Dolor crónico en articulaciones y músculos por esfuerzo repetitivo.
E. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) y dolor psicosomático
La fisioterapia también puede abordar el dolor crónico relacionado con el estrés emocional y el trauma psicológico.
Cada una de estas lesiones requiere un enfoque de rehabilitación personalizado para garantizar una recuperación efectiva.
El papel de la fisioterapia en la recuperación de soldados y veteranos
La fisioterapia es clave en la rehabilitación de militares heridos, ayudándolos a recuperar la movilidad, reducir el dolor y mejorar su independencia. Los principales enfoques incluyen:
A. Rehabilitación física y readaptación funcional
Ejercicios de fortalecimiento: para mejorar la fuerza muscular en áreas afectadas por lesiones o inmovilización.
Entrenamiento de la marcha: para soldados con amputaciones o lesiones en extremidades inferiores.
Ejercicios de movilidad articular: para evitar rigidez y mejorar la flexibilidad tras cirugías o fracturas.
B. Terapia para el dolor crónico
Electroterapia y terapia manual para aliviar contracturas y mejorar la circulación.
Hidroterapia para reducir el impacto en articulaciones y facilitar el movimiento en lesiones graves.
Técnicas de relajación y respiración para el manejo del dolor y reducción del estrés postraumático.
C. Uso de prótesis y ortesis
Entrenamiento con prótesis para readaptarse a la marcha y mejorar la independencia.
Uso de ortesis para estabilizar articulaciones y prevenir nuevas lesiones.
D. Terapia ocupacional y reinserción social
Reaprendizaje de actividades cotidianas para recuperar autonomía.
Adaptación del entorno para facilitar la movilidad con o sin prótesis.
La combinación de estos enfoques ayuda a los soldados y veteranos a recuperar su funcionalidad y mejorar su calidad de vida.
Beneficios de la fisioterapia en soldados y veteranos
Recuperación de la movilidad y fuerza muscular tras lesiones graves.
Alivio del dolor crónico sin necesidad de medicamentos excesivos.
Prevención de complicaciones como atrofia muscular o pérdida de movilidad.
Mejoría en la salud mental al reducir el impacto del estrés postraumático.
Facilitación de la reintegración social y laboral tras una lesión de combate.
El tratamiento fisioterapéutico permite que los soldados y veteranos no solo recuperen sus capacidades físicas, sino que también retomen su independencia y confianza en su día a día.
Programas de rehabilitación para militares heridos
Existen diversas iniciativas y centros especializados en la recuperación de soldados y veteranos:
Clínicas de rehabilitación militar: Programas diseñados para tratar lesiones de combate con fisioterapia avanzada.
Hospitales de veteranos: Espacios donde se combinan fisioterapia, terapia ocupacional y apoyo psicológico.
Organizaciones de apoyo: Fundaciones que ofrecen ayuda en el proceso de recuperación y reintegración social.
En países como EE.UU., Reino Unido y España, hay programas específicos para veteranos con acceso a tratamientos de fisioterapia de última generación.
Recomendaciones para una recuperación óptima
Seguir un plan de rehabilitación con fisioterapeutas especializados en lesiones de combate.
Mantener una rutina de ejercicios de movilidad y fortalecimiento.
Usar dispositivos de asistencia como bastones o prótesis cuando sea necesario.
Participar en grupos de apoyo para veteranos con experiencias similares.
Considerar terapias complementarias como la hidroterapia o la acupuntura para mejorar el bienestar físico y emocional.
La recuperación tras una lesión de combate es un proceso complejo, pero con un enfoque adecuado y el apoyo de la fisioterapia, los soldados y veteranos pueden lograr una vida plena y activa.
Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.
En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.
Qué significan los dos números de la tensión
La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):
Tensión sistólica o "máxima": la presión en las arterias cuando el corazón se contrae. Es el primer número.
Tensión diastólica o "mínima": la presión cuando el corazón se relaja entre latido y latido. Es el segundo número.
Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.
Clasificación actual de la tensión arterial en adultos
La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:
Categoría
Máxima (sistólica)
Mínima (diastólica)
No elevada
Menos de 120
y
menos de 70
Elevada
120 a 139
o
70 a 89
Hipertensión
140 o más
o
90 o más
La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.
Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.
Tabla de tensión arterial normal por edad
Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:
Edad
Qué se considera adecuado
A tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)
Depende de la edad, el sexo y la estatura
Se valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)
Por debajo de 120/70
A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 años
Por debajo de 120/70
Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 años
Por debajo de 120/70
La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 años
Por debajo de 120/70
La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágiles
Objetivo individualizado
El médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.
Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.
¿Por qué sube la tensión con la edad?
Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.
Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.
Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.
¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?
De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.
Si en consulta aparece 140/90 o más en varias ocasiones.
Si tienes la tensión "elevada" (120-139 / 70-89) y además diabetes, colesterol alto, enfermedad renal o antecedentes familiares cardiovasculares.
Si tienes tensión baja con mareos o desmayos frecuentes.
Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tensión es normal a los 60 años?
La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.
¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?
Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.
¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?
Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.
¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?
Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.
¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?
Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.
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