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Terapia de compresión: Tratamiento efectivo para reducir la hinchazón y mejorar la circulación sanguínea
Beneficios de la terapia de compresión para mejorar la circulación, reducir la hinchazón y tratar afecciones como linfedema y varices.

La terapia de compresión es una técnica médica que utiliza dispositivos de compresión, como medias o vendas, para aplicar presión controlada en determinadas áreas del cuerpo. Este tratamiento se utiliza para mejorar la circulación sanguínea, reducir la hinchazón y aliviar los síntomas de diversas afecciones, como el linfedema, las varices, y las úlceras venosas.

La terapia de compresión es una técnica utilizada para mejorar la circulación y reducir la inflamación en piernas y tejidos blandos. En muchos casos forma parte de un plan de rehabilitación supervisado por especialistas en fisioterapia.

Si presentas hinchazón, pesadez o problemas circulatorios, puedes consultar nuestros tratamientos de fisioterapia en Málaga en Clínica Xalus.


¿Qué es la terapia de compresión?

La terapia de compresión es un tratamiento no invasivo que se utiliza para mejorar la circulación sanguínea y linfática mediante la aplicación de presión externa en las extremidades. Este tratamiento puede incluir el uso de medias de compresión, vendajes elásticos, mangas de compresión o sistemas de compresión intermitente, todos diseñados para aplicar una presión controlada que facilita el retorno venoso.

La terapia de compresión actúa de manera eficaz en la lucha contra la acumulación de líquidos en los tejidos, promoviendo la circulación sanguínea hacia el corazón y reduciendo la formación de edemas. Además, ayuda a evitar que se acumulen coágulos sanguíneos en las venas y mejora la función general del sistema circulatorio.


¿Cómo funciona la terapia de compresión?

El principio fundamental de la terapia de compresión radica en la aplicación de presión para ayudar al flujo sanguíneo y linfático. La presión aplicada por los dispositivos de compresión actúa de manera secuencial desde los pies o las manos hacia el corazón. Esto facilita la circulación venosa y linfática, mejorando la oxigenación de los tejidos y evitando la acumulación de líquidos.

El tratamiento de compresión también contribuye a que las venas no se dilaten excesivamente y a mejorar el funcionamiento de las válvulas venosas, lo que permite un mejor retorno de la sangre al corazón. Esta acción es fundamental en el tratamiento de afecciones venosas, como las varices y el linfedema.


Beneficios de la terapia de compresión

Reducción de la hinchazón y edemas

La terapia de compresión es altamente efectiva para reducir la hinchazón en las piernas, los tobillos y otras áreas del cuerpo donde se puede acumular líquido. Al aplicar presión externa, se estimula el drenaje linfático y se facilita la eliminación de líquidos acumulados en los tejidos, aliviando la inflamación.

Mejora la circulación sanguínea

La compresión mejora el flujo sanguíneo en las extremidades, lo que ayuda a reducir el riesgo de trombosis venosa profunda (TVP) y coágulos sanguíneos. Esta mejor circulación también contribuye a reducir la sensación de pesadez en las piernas y a aliviar el dolor asociado con la mala circulación.

Prevención de úlceras venosas

En personas con insuficiencia venosa crónica, la terapia de compresión ayuda a prevenir la formación de úlceras venosas, que son heridas crónicas que ocurren debido a la mala circulación sanguínea. La compresión mejora el retorno sanguíneo y reduce la presión en las venas afectadas.

Tratamiento del linfedema

El linfedema es una afección en la que se acumula líquido linfático en los tejidos, causando hinchazón, principalmente en los brazos y las piernas. La terapia de compresión es uno de los tratamientos más efectivos para controlar el linfedema, ya que facilita el drenaje de la linfa y reduce la inflamación.

Alivio de las varices

La compresión también puede ser útil para aliviar los síntomas de las varices, como el dolor, la hinchazón y la pesadez. Al aplicar una presión controlada en las piernas, la terapia de compresión ayuda a reducir la dilatación de las venas y mejora la circulación venosa.

Recuperación postquirúrgica

La terapia de compresión es una herramienta efectiva en la recuperación postquirúrgica, especialmente en pacientes que han sufrido cirugías de extremidades. La compresión favorece el retorno venoso y linfático, lo que reduce la hinchazón y acelera la recuperación después de una cirugía.


¿Cuándo acudir a un fisioterapeuta por problemas circulatorios o hinchazón?

Cuando la hinchazón aparece con frecuencia o se acompaña de dolor, sensación de pesadez o limitación del movimiento, es recomendable realizar una valoración profesional para identificar la causa.

En Clínica Xalus contamos con especialistas en fisioterapia en Málaga que pueden evaluar tu caso y aplicar tratamientos adecuados para mejorar la circulación y reducir la inflamación. Consultar con nuestros especialistas.

En algunos tratamientos de fisioterapia se utilizan tecnologías avanzadas que ayudan a mejorar la circulación, acelerar la recuperación y reducir la inflamación de los tejidos.
En nuestra clínica utilizamos tratamiento INDIBA, en Málaga, una tecnología de radiofrecuencia que favorece la regeneración de los tejidos y mejora la recuperación muscular.


Tipos de terapia de compresión

Existen diferentes tipos de dispositivos de compresión, que varían según el nivel de presión aplicada y el área del cuerpo que se trata:

Medias de compresión

Son las más comunes y se utilizan para tratar la insuficiencia venosa, las varices y el linfedema en las piernas. Estas medias están diseñadas para aplicar una presión graduada, siendo más ajustadas en el tobillo y disminuyendo hacia la parte superior de la pierna.

Vendajes elásticos

Los vendajes elásticos también se utilizan para aplicar compresión en áreas específicas del cuerpo, como las piernas o los brazos. Este tipo de compresión es flexible y permite ajustar la presión según las necesidades del paciente.

Mangas de compresión

Las mangas de compresión son utilizadas para tratar el linfedema en los brazos o en las piernas. Están diseñadas para aplicar presión continua y constante en las extremidades.

Sistemas de compresión intermitente

Estos sistemas aplican presión de manera secuencial en diferentes partes de la extremidad, estimulando el flujo sanguíneo. Se utilizan principalmente en entornos clínicos y hospitalarios.


¿Quiénes se benefician de la terapia de compresión?

La terapia de compresión puede ser beneficiosa para una amplia gama de personas, especialmente aquellas que padecen afecciones relacionadas con la circulación y el drenaje linfático. Algunas de las condiciones que pueden beneficiarse de este tratamiento incluyen:

  • Linfedema: Acumulación de linfa en los tejidos, causando hinchazón y dolor.

  • Insuficiencia venosa crónica: Dificultad para que la sangre fluya de vuelta al corazón, lo que provoca varices y dolor en las piernas.

  • Trombosis venosa profunda (TVP): Condición en la que se forman coágulos sanguíneos en las venas profundas de las piernas.

  • Recuperación postquirúrgica: Después de una cirugía, especialmente en las extremidades, para reducir la hinchazón y acelerar la cicatrización.

  • Varices: Venas dilatadas y visibles que pueden causar dolor, hinchazón y sensación de pesadez en las piernas.


Contraindicaciones de la terapia de compresión

Aunque la terapia de compresión es generalmente segura, existen algunas contraindicaciones que deben tenerse en cuenta:

  • Infecciones cutáneas: No se recomienda aplicar compresión en áreas con infecciones o heridas abiertas.

  • Arterias bloqueadas: La compresión no debe aplicarse en personas con obstrucciones arteriales graves, ya que puede interferir con el flujo sanguíneo.

  • Insuficiencia cardíaca grave: En algunos casos de insuficiencia cardíaca avanzada, la terapia de compresión debe aplicarse con precaución.

¿Sufres hinchazón o problemas circulatorios?

Si la hinchazón en piernas o extremidades aparece con frecuencia, es recomendable consultar con un especialista para identificar la causa y aplicar el tratamiento adecuado.

En Clínica Xalus (Málaga) contamos con profesionales especializados en fisioterapia que pueden ayudarte a mejorar la circulación y aliviar las molestias.


Artículo revisado por: Antonio González Gálvez, Fisioterapeuta.

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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.