Avenida Imperio Argentina 23, Malaga

952174550

info@xalus.es
Alimentación Antiinflamatoria para Lesiones y Dolor Crónico
La Dieta que Acelera tu Recuperación

Alimentación Antiinflamatoria para Lesiones y Dolor Crónico: La Dieta que Acelera tu Recuperación

La alimentación juega un papel fundamental en la recuperación de lesiones y el manejo del dolor crónico, aunque frecuentemente se pasa por alto. Lo que comes puede acelerar o frenar tu recuperación, aumentar o reducir tu dolor, y mejorar o empeorar tu inflamación. En Clínica Xalus entendemos que la recuperación óptima requiere un enfoque integral que incluye no solo fisioterapia y tratamientos avanzados, sino también nutrición adecuada. En esta guía completa descubrirás cómo una alimentación antiinflamatoria puede ser tu aliada en el camino hacia la recuperación.

La inflamación: enemiga y aliada

Antes de hablar de la dieta antiinflamatoria, debemos entender qué es la inflamación.

Inflamación aguda: la respuesta necesaria. Cuando te lesionas (una rotura muscular, un esguince, una tendinitis), el cuerpo responde con inflamación aguda. Esta es una respuesta natural y necesaria que incluye aumento del flujo sanguíneo a la zona (calor, enrojecimiento), llegada de células inmunitarias para limpiar tejido dañado, liberación de factores de crecimiento para la reparación y dolor que te hace proteger la zona lesionada.

Esta inflamación aguda es buena y necesaria. Sin ella, no habría curación. Dura típicamente 3-7 días.

Inflamación crónica: el problema. El problema surge cuando la inflamación no se resuelve y se vuelve crónica. La inflamación crónica de bajo grado es silenciosa pero destructiva. Se perpetúa a sí misma, genera más daño tisular, aumenta el dolor (sensibilización), retrasa la curación, deteriora los tejidos (artrosis, tendinopatías) y contribuye a enfermedades sistémicas (cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes).

¿Cómo influye la alimentación?. Ciertos alimentos promueven la inflamación, otros la reducen. Una dieta rica en alimentos proinflamatorios perpetúa la inflamación crónica y el dolor. Una dieta antiinflamatoria ayuda a controlar la inflamación, acelera la recuperación y reduce el dolor.

Principios de la alimentación antiinflamatoria

La dieta antiinflamatoria no es una dieta de moda, sino un patrón alimentario respaldado por ciencia sólida.

Patrón mediterráneo como base. La dieta mediterránea es el modelo antiinflamatorio por excelencia. Rica en frutas y verduras, aceite de oliva virgen extra como grasa principal, pescado y marisco frecuentemente, legumbres y frutos secos, cereales integrales, consumo moderado de lácteos fermentados, consumo ocasional de carne roja y bajo consumo de alimentos procesados.

Estudios científicos demuestran que la dieta mediterránea reduce marcadores inflamatorios (PCR, IL-6), mejora el dolor en artritis reumatoide, reduce el riesgo cardiovascular y mejora la salud general.

Equilibrio omega-3/omega-6. Este es uno de los conceptos más importantes.

Los ácidos grasos omega-6 (abundantes en aceites vegetales refinados, carnes criadas industrialmente, alimentos procesados) promueven la inflamación cuando están en exceso. Los ácidos grasos omega-3 (pescado azul, nueces, semillas de lino, chía) son antiinflamatorios.

La dieta occidental moderna tiene una proporción omega-6:omega-3 de 15-20:1. Lo ideal sería 4:1 o incluso 2:1. Este desequilibrio promueve inflamación crónica.

Solución: Aumentar omega-3 (más pescado azul, nueces, semillas) y reducir omega-6 (menos aceites vegetales refinados, menos procesados, menos carne industrial).

Carga glucémica baja. Los picos de azúcar en sangre generan inflamación. Alimentos con alto índice glucémico (azúcares, harinas refinadas, dulces) provocan picos de glucosa e insulina que activan vías proinflamatorias.

Solución: Priorizar carbohidratos complejos (cereales integrales, legumbres, verduras), combinar siempre carbohidratos con proteína y grasa (ralentiza la absorción), evitar azúcares refinados y dulces.

Antioxidantes abundantes. Los radicales libres promueven inflamación y daño celular. Los antioxidantes neutralizan los radicales libres. Las frutas y verduras coloridas son ricas en antioxidantes: vitamina C (cítricos, kiwi, pimientos), vitamina E (frutos secos, semillas, aguacate), carotenoides (zanahoria, calabaza, tomate), polifenoles (té verde, cacao, frutos rojos), flavonoides (cebolla, manzana, uvas).

Regla práctica: cuanto más colorido tu plato, más antioxidantes.

Fibra prebiótica. La salud intestinal influye directamente en la inflamación sistémica. Un microbioma intestinal sano reduce la inflamación. La fibra prebiótica alimenta las bacterias beneficiosas.

Fuentes: verduras (especialmente crucíferas, alcachofas, puerros), frutas (manzanas, plátanos poco maduros), legumbres, cereales integrales, frutos secos.

Alimentos antiinflamatorios estrella

Estos son los alimentos que deberías incluir regularmente en tu dieta:

Pescado azul (omega-3)

Qué pescados: Salmón (preferiblemente salvaje), sardinas, caballa, boquerones, atún, arenque.

Por qué son antiinflamatorios: Riquísimos en omega-3 EPA y DHA que son potentemente antiinflamatorios. Reducen citoquinas proinflamatorias (IL-1, IL-6, TNF-alfa). Mejoran el dolor en artritis reumatoide. Aceleran la recuperación de lesiones musculares.

Cuánto: 2-4 raciones por semana (100-150g por ración). Si no comes pescado, considera suplementación con omega-3 de calidad.

Cómo preparar: Al horno, a la plancha, al vapor. Evita frituras (el aceite sobrecalentado puede generar compuestos proinflamatorios).

Cúrcuma (curcumina)

Qué es: Especia dorada de origen indio, usada en curry.

Principio activo: Curcumina, uno de los antiinflamatorios naturales más potentes.

Evidencia científica: Múltiples estudios demuestran que la curcumina reduce marcadores inflamatorios, mejora el dolor en artrosis de rodilla (comparable a ibuprofeno en algunos estudios), mejora síntomas de artritis reumatoide y acelera la recuperación muscular post-ejercicio.

Cómo consumirla: En polvo añadida a guisos, arroces, sopas. Leche dorada (leche vegetal + cúrcuma + pimienta negra + miel). Infusión de cúrcuma fresca rallada.

Truco importante: La curcumina se absorbe mal. Para mejorar su absorción: combínala con pimienta negra (piperina aumenta absorción 2000%), añade grasa saludable (aceite de oliva, aceite de coco), cocínala ligeramente (mejora biodisponibilidad).

Cantidad: 1-3 gramos diarios (aproximadamente 1 cucharadita).

Jengibre

Principios activos: Gingeroles y shogaoles, compuestos antiinflamatorios y analgésicos.

Beneficios: Reduce dolor muscular post-ejercicio (varios estudios), mejora síntomas de artrosis, reduce marcadores inflamatorios, efecto analgésico comparable a antiinflamatorios leves.

Cómo consumirlo: Jengibre fresco rallado en infusiones (té de jengibre), añadido a guisos y salteados, en zumos naturales (zanahoria-jengibre-manzana), jengibre encurtido.

Cantidad: 1-3 gramos diarios de jengibre fresco (aproximadamente 1cm de raíz fresca rallada).

Frutos rojos (berries)

Cuáles: Arándanos, fresas, frambuesas, moras, cerezas.

Por qué son antiinflamatorios: Riquísimos en antocianinas (antioxidantes potentes). Las cerezas ácidas (tart cherries) tienen efecto antiinflamatorio documentado en deportistas. Reducen el dolor muscular post-ejercicio. Mejoran la recuperación muscular.

Cómo consumir: Frescos (cuando sea temporada), congelados (mantienen propiedades), en batidos y smoothies, añadidos a yogur natural.

Cantidad: 1-2 tazas diarias.

Verduras de hoja verde oscuro

Cuáles: Espinacas, kale, acelgas, berros, rúcula.

Beneficios: Ricas en vitaminas K (antiinflamatoria), C, E, folato, magnesio y antioxidantes diversos. Apoyo a la salud ósea (vitamina K). Efecto alcalinizante (equilibra el pH).

Cómo consumir: En ensaladas (rúcula, espinacas baby), salteadas (espinacas, acelgas), en batidos verdes, en sopas y guisos.

Cantidad: Al menos 2 raciones diarias.

Aceite de oliva virgen extra (AOVE)

Principio activo clave: Oleocanthal, compuesto que actúa como antiinflamatorio natural similar al ibuprofeno.

Beneficios: Reduce inflamación crónica, protege las articulaciones, mejora la salud cardiovascular, rico en vitamina E y polifenoles antioxidantes.

Cómo usar: En crudo para aliños (ensaladas, tostadas), en cocciones suaves (no freír a altas temperaturas), 3-4 cucharadas diarias.

Calidad importa: Virgen extra, primera presión en frío. El oleocanthal se nota: un AOVE de calidad "pica" ligeramente en la garganta.

Frutos secos y semillas

Cuáles: Nueces (las más antiinflamatorias por su omega-3), almendras, avellanas, pistachos, semillas de chía, lino, sésamo, calabaza.

Beneficios: Omega-3 (nueces, chía, lino), vitamina E, magnesio, proteína vegetal, fibra, antioxidantes variados.

Cantidad: Un puñado diario (30g aprox). Mezcla de varios tipos para diversidad nutricional.

Cómo consumir: Crudos o tostados (sin sal ni azúcar), en yogur, ensaladas, batidos, o simplemente como snack.

Crucíferas

Cuáles: Brócoli, coliflor, coles de Bruselas, col, col lombarda, rábano.

Principio activo: Sulforafano, potente antiinflamatorio y antioxidante.

Beneficios: Reducen inflamación, apoyan la desintoxificación hepática, protegen contra el daño celular.

Cómo consumir: Al vapor (preserva mejor nutrientes), salteadas, en ensaladas (brócoli crudo en pequeñas cantidades), en sopas.

Cantidad: 3-5 raciones por semana.

Ajo y cebolla

Principios activos: Alicina (ajo), quercetina (cebolla).

Beneficios: Antiinflamatorio, antimicrobiano, mejora la salud cardiovascular, apoyo inmunitario.

Cómo consumir: Ajo crudo machacado (más potente, dejar reposar 10 min tras machacarlo), cebolla cruda o cocida, ambos en guisos, salteados, aliños.

Cantidad: Incorporarlos diariamente en las comidas.

Té verde

Principio activo: EGCG (epigalocatequina galato), polifenol antiinflamatorio potente.

Beneficios: Reduce marcadores inflamatorios, protege las articulaciones (estudios en artrosis), antioxidante potente, mejora el metabolismo.

Cómo consumir: Infusión (2-4 tazas diarias), matcha (té verde en polvo concentrado), té verde frío.

Nota: No añadir leche (reduce absorción de polifenoles).

Cacao puro

Principio activo: Flavonoides (especialmente epicatequina).

Beneficios: Antiinflamatorio, antioxidante, mejora la función vascular, mejora el estado de ánimo.

Clave: Cacao puro o chocolate negro >85% cacao. El chocolate con leche o bajo en cacao tiene mucho azúcar y pocos flavonoides.

Cantidad: 20-30g de chocolate negro diario, o 1-2 cucharadas de cacao puro en polvo.

Legumbres

Cuáles: Lentejas, garbanzos, alubias, guisantes, soja.

Beneficios: Proteína vegetal, fibra prebiótica, bajo índice glucémico, ricas en minerales (magnesio, zinc), fitoquímicos antiinflamatorios.

Frecuencia: 3-5 veces por semana.

Cómo: En guisos, ensaladas (garbanzos, alubias frías), hummus (garbanzos), daal (lentejas).

Alimentos proinflamatorios a evitar o reducir

Tan importante como incluir alimentos antiinflamatorios es reducir los proinflamatorios:

Azúcares refinados y dulces

Por qué son proinflamatorios: Picos de glucosa e insulina activan vías inflamatorias. Generan productos finales de glicación avanzada (AGEs) que promueven inflamación. Alimentan bacterias intestinales "malas". Contribuyen al sobrepeso (el tejido adiposo genera inflamación).

Qué evitar: Azúcar blanco, bollería, pasteles, galletas, refrescos azucarados, zumos industriales (aunque sean "naturales"), cereales de desayuno azucarados.

Alternativas: Frutas frescas para el dulce, dátiles o plátano para endulzar batidos, miel cruda con moderación, chocolate negro >85%.

Harinas refinadas

Por qué: Alto índice glucémico (similar al azúcar), pobres en nutrientes y fibra, promueven inflamación intestinal.

Qué evitar: Pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, bollería, pizza de masas refinadas.

Alternativas: Pan integral de verdad (100% integral, mejor si es de masa madre), pasta integral, arroz integral o quinoa, avena, cereales integrales variados.

Aceites vegetales refinados

Cuáles: Aceite de girasol, maíz, soja (usados en fritos, procesados, bollería).

Por qué son proinflamatorios: Muy ricos en omega-6, procesados a altas temperaturas (se oxidan), pueden contener grasas trans.

Qué evitar: Fritos comerciales, snacks fritos, bollería industrial, productos que listen "aceite vegetal" en ingredientes.

Alternativas: Aceite de oliva virgen extra, aceite de coco para cocinar a alta temperatura, aguacate.

Grasas trans

Qué son: Grasas artificiales creadas por hidrogenación parcial de aceites vegetales.

Por qué son dañinas: Extremadamente proinflamatorias, aumentan colesterol "malo" (LDL), reducen colesterol "bueno" (HDL), aumentan riesgo cardiovascular.

Dónde están: Bollería industrial, margarinas duras, snacks procesados, comida rápida frita.

Cómo evitarlas: Lee etiquetas. Si dice "aceite vegetal parcialmente hidrogenado" o "grasas trans", evítalo.

Carnes procesadas

Cuáles: Embutidos, salchichas, bacon, jamón cocido de baja calidad, carnes procesadas en general.

Por qué: Conservantes (nitritos, nitratos) generan compuestos proinflamatorios, alto contenido en grasas saturadas de mala calidad, alto en sodio.

Evidencia: Clasificadas por la OMS como carcinógeno probable. Asociadas con inflamación crónica.

Alternativa: Jamón ibérico de calidad con moderación, jamón cocido sin aditivos, mejor carne fresca.

Carne roja en exceso

Aclaración: La carne roja no es "mala" per se, pero el exceso es proinflamatorio.

Por qué: Rica en ácido araquidónico (proinflamatorio). Genera compuestos proinflamatorios al cocinarse a altas temperaturas (AGEs). La carne de animales criados industrialmente tiene peor perfil de grasas.

Recomendación: Limitar a 1-2 veces por semana. Priorizar carne de pasto, ecológica. Cocinar a temperaturas moderadas (evitar churrascos muy hechos). Compensar con abundantes vegetales en la misma comida.

Lácteos (individualizar)

Controversia: Los lácteos son controvertidos respecto a inflamación.

Algunos estudios sugieren que lácteos enteros fermentados (yogur, kéfir) pueden ser antiinflamatorios. Otros estudios encuentran que los lácteos pueden promover inflamación en personas sensibles.

Recomendación: Individualizar. Si notas que los lácteos empeoran tu dolor o inflamación, redúcelos o elimínalos durante 4-6 semanas y evalúa. Si los toleras bien, yogur natural y kéfir pueden ser beneficiosos. Evita lácteos azucarados (yogures saborizados, batidos).

Alcohol

Efecto: En exceso es proinflamatorio, daña el hígado, altera el microbioma intestinal, interfiere con el sueño (fundamental para recuperación).

Recomendación: Moderación estricta. Si bebes, preferir vino tinto con moderación (polifenoles beneficiosos). Evitar licores destilados y cerveza en exceso.

Alimentos ultraprocesados

Qué son: Productos industriales con múltiples ingredientes, aditivos, conservantes.

Por qué evitarlos: Combinación de azúcares, grasas malas, sal, aditivos, pobres en nutrientes reales, promueven inflamación de múltiples formas.

Regla práctica: Si tiene más de 5 ingredientes o ingredientes que no reconoces, probablemente es ultraprocesado.

Nutrición específica según tipo de lesión

Lesiones musculares (roturas, contracturas)

Prioridades nutricionales: Proteína adecuada (reparación muscular), omega-3 (antiinflamatorio), vitamina C (síntesis de colágeno), zinc (reparación tisular).

Alimentos clave: Pescado, pollo, huevos, legumbres (proteína), cítricos, kiwi, pimientos (vitamina C), semillas de calabaza, garbanzos (zinc), cúrcuma y jengibre (antiinflamatorios).

Cantidad de proteína: 1.6-2g por kg de peso corporal durante la recuperación.

Tendinitis y tendinopatías

Prioridades: Colágeno (estructura tendinosa), vitamina C (síntesis de colágeno), omega-3 (antiinflamatorio), azufre (metionina, cistina para colágeno).

Alimentos: Caldo de huesos (colágeno natural), pescado azul, cítricos, frutos rojos, ajo y cebolla (azufre), huevos, gelatina.

Suplemento a considerar: Colágeno hidrolizado (ver entrada específica sobre suplementos).

Artrosis y desgaste articular

Prioridades: Antiinflamatorios potentes, antioxidantes, soporte al cartílago.

Alimentos: Cúrcuma (fundamental), jengibre, pescado azul, frutos rojos, verduras de hoja verde, caldo de huesos.

Evitar: Solanáceas (tomate, berenjena, pimientos, patata) en algunas personas empeoran la artrosis (individualizar).

Fracturas óseas

Prioridades: Calcio, vitamina D, vitamina K, proteína, magnesio.

Alimentos: Lácteos o alternativas fortificadas, sardinas con espina, verduras de hoja verde (calcio + vitamina K), almendras, sésamo, exposición solar (vitamina D).

Suplementación: Frecuentemente necesaria vitamina D (niveles óptimos >30 ng/ml, idealmente 40-60).

Hidratación: el nutriente olvidado

Importancia para tejidos: El agua es fundamental para la salud de tendones, ligamentos, discos intervertebrales (70-90% agua), cartílago articular, recuperación muscular.

Deshidratación crónica: Aumenta el riesgo de lesiones, retrasa la recuperación, empeora el dolor, reduce la eliminación de desechos metabólicos.

Cantidad: 30-35 ml por kg de peso corporal. Persona de 70 kg: 2.1-2.5 litros diarios. Más si hace calor, ejercicio intenso, o se suda mucho.

Qué beber: Agua principalmente, infusiones sin azúcar, agua con limón, té verde.

Evitar: Refrescos azucarados, zumos industriales, bebidas energéticas.

Plan de acción: cómo empezar

Semana 1: Eliminar lo peor. Retira azúcar refinado y dulces, elimina refrescos y zumos industriales, reduce bollería y procesados.

Semana 2: Añadir grasas buenas. Incorpora aceite de oliva virgen extra, come pescado azul 2 veces esta semana, añade un puñado de nueces diario.

Semana 3: Antiinflamatorios potentes. Añade cúrcuma diariamente (en polvo a comidas), jengibre fresco en infusión, té verde 2 tazas diarias.

Semana 4: Más vegetales. Objetivo: 5 raciones de frutas y verduras diarias, al menos 2 de verduras de hoja verde, incluir crucíferas 3 veces/semana.

Mantenimiento: Estos cambios deben ser permanentes, no una "dieta temporal".

Suplementación: ¿cuándo es necesaria?

La alimentación debe ser la base, pero en algunos casos la suplementación puede ser útil:

Omega-3: Si no comes pescado 2-3 veces/semana, considera suplemento (1-2g EPA+DHA diarios).

Vitamina D: Muy frecuente la deficiencia. Análisis de sangre para valorar. Suplementar si <30 ng/ml.

Curcumina: Para obtener dosis terapéuticas (1-2g), la suplementación puede ser más práctica que solo la especia (buscar con piperina o formulaciones mejoradas).

Colágeno: Ver entrada específica sobre suplementos.

Integración con el tratamiento en Clínica Xalus

La alimentación antiinflamatoria no sustituye el tratamiento fisioterápico, lo potencia:

Sinergia: INDIBA, EPI, ondas de choque trabajan mejor en un cuerpo con menos inflamación sistémica. Los ejercicios terapéuticos son más efectivos si la recuperación nutricional es óptima. El dolor se controla mejor combinando tratamiento y nutrición.

Enfoque integral: En Clínica Xalus entendemos que la recuperación óptima requiere múltiples frentes. Te ayudamos con tratamientos avanzados Y te guiamos en aspectos como la nutrición.

Conclusión

La alimentación antiinflamatoria no es magia, pero sí es ciencia sólida. No va a curar una lesión por sí sola, pero puede marcar la diferencia entre una recuperación lenta y dolorosa y una recuperación más rápida y completa. Puede convertir un dolor crónico incapacitante en un dolor manejable.

Los cambios no tienen que ser drásticos ni inmediatos. Pequeños pasos sostenidos en el tiempo generan grandes resultados. Empieza por eliminar lo peor (azúcar, procesados), añade alimentos antiinflamatorios potentes (pescado, cúrcuma, jengibre, verduras), y observa cómo te sientes.

Tu cuerpo tiene una capacidad increíble de sanación cuando le das las herramientas adecuadas. La comida es una de esas herramientas.


¿Quieres recuperarte más rápido de tu lesión o controlar mejor tu dolor crónico?

En Clínica Xalus combinamos tratamientos avanzados (INDIBA, EPI, ondas de choque, ejercicio terapéutico) con asesoramiento sobre nutrición y hábitos de vida para optimizar tu recuperación. Nuestro enfoque integral te ayuda a sanar más rápido y mejor.

📞 Contacta con nosotros: 952 174 550
🌐 Visita nuestra web: www.xalus.es
📍 Estamos en Málaga

La recuperación óptima requiere un enfoque completo. Déjanos ayudarte a alcanzar tus objetivos de salud. Solicita tu cita ahora.

Oligoelementos en Fisioterapia

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.