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Diástasis abdominal posparto en Málaga: por qué no se va con abdominales y cómo recuperar tu vientre (y tu suelo pélvico)

Han pasado 6, 12, 18 meses desde tu parto. Has hecho ejercicio. Has cuidado la alimentación. Has perdido los kilos que ganaste en el embarazo. Pero hay algo que no se va: esa barriga "blanda" en la línea media, esa especie de "bulto" que aparece cuando te incorporas desde la cama, esa sensación de que tu abdomen ya no es lo que era. A eso se suman cosas que nadie te avisó: pierdes un poco de orina al estornudar, sientes pesadez "ahí abajo", te duele la zona lumbar al final del día, las relaciones sexuales ya no son iguales. Y, cuando le has preguntado a alguien, te han dicho "es normal después de un parto, dale tiempo".

Si esto te suena, lo que probablemente tienes es una diástasis abdominal. Y queremos que te quedes con varias cosas importantes desde el principio:

Primero: no, no es "normal" en el sentido de "es lo que toca". Es frecuente (afecta hasta al 60% de las mujeres en el tercer trimestre del embarazo y al 30-40% al año del parto), pero es tratable y no tiene por qué quedarse así.

Segundo: la diástasis abdominal no es un problema estético. Es un problema funcional con consecuencias en tu espalda, tu suelo pélvico, tu sexualidad y tu calidad de vida. Tratarla por su impacto en la "barriga" es quedarse con la punta del iceberg.

Tercero: la diástasis no se cura con abdominales. De hecho, los abdominales clásicos (los crunches de toda la vida) pueden empeorarla. Y aquí está la razón por la que tantas mujeres llevan años intentando recuperar su abdomen sin éxito.

En la Clínica Xalus de Málaga llevamos años tratando diástasis abdominales en mujeres postparto, y vemos lo mismo todos los días: pacientes frustradas, que han probado de todo, que han escuchado consejos contradictorios y que pensaban que tenían que aprender a vivir con esto. La realidad es que con un programa serio y bien ordenado, la mayoría de las diástasis se reducen o se resuelven en 3-6 meses.

En este artículo te explicamos qué es exactamente la diástasis, cómo medirla en tu casa, por qué los hipopresivos solos no son suficientes, en qué orden hay que tratar las cosas (spoiler: primero el suelo pélvico, después la diástasis) y cuál es nuestro protocolo.

¿Qué es exactamente la diástasis abdominal?

La diástasis abdominal —técnicamente "diástasis de los rectos abdominales" o DRA— es la separación de los dos músculos rectos del abdomen, los que forman la famosa "tableta de chocolate" en el centro de la barriga.

En medio de esos dos músculos hay un tejido fibroso llamado línea alba. Durante el embarazo, ese tejido se estira y se afina por la presión que ejerce el útero al crecer. En el posparto, debería volver a contraerse y juntar los rectos. Pero en muchas mujeres no lo hace del todo: los rectos quedan separados y la línea alba debilitada.

Esa separación es la diástasis: un espacio entre los dos rectos que el cuerpo no termina de cerrar.

¿Por qué importa esto si yo solo veo "una barriguilla"?

Aquí está la información que casi nadie te explica claramente. La pared abdominal no es solo "estética". Es la caja del tronco: la parte delantera y lateral del sistema que estabiliza tu columna, tu pelvis y tu suelo pélvico.

Cuando esa caja no funciona bien (porque los rectos están separados y la línea alba está estirada), todo lo demás compensa:

  • Tu suelo pélvico trabaja de más → incontinencia, prolapsos, dolor.
  • Tu columna lumbar se queda sin "delantera" → dolor lumbar crónico.
  • Tu diafragma y respiración se desorganizan → reflujo, gases, hinchazón abdominal.
  • Tus vísceras pierden contención → sensación de "pesadez" o de "barriga hinchada constante".

Por eso decimos que la diástasis no es estética. Es funcional. Y por eso tratarla bien es importante, aunque solo te preocupe "la barriga".

¿Solo le pasa a las mujeres? No

Aunque la diástasis abdominal es muchísimo más frecuente en mujeres tras el embarazo, también puede aparecer en:

  • Hombres con sobrepeso abdominal crónico (especialmente con barriga "tipo bombo").
  • Personas tras una cirugía abdominal mayor.
  • Deportistas o personas que han hecho mal los abdominales durante años (mucha presión sin control).
  • Recién nacidos: hasta los 6 meses-1 año es normal una pequeña diástasis fisiológica.

Pero el contexto más frecuente, con mucha diferencia, es el posparto.

Las 7 señales de que tienes diástasis abdominal

Apunta cuántas reconoces:

  1. "Barriguita" persistente que no se va con dieta ni ejercicio, especialmente en la línea central.
  2. "Bulto" o protuberancia en el abdomen cuando te incorporas de la cama o haces fuerza (típico, muy revelador).
  3. Sensación de "abdomen flácido" o "vacío" que no responde a ejercicio.
  4. Dolor lumbar crónico o frecuente desde el embarazo o parto.
  5. Incontinencia urinaria al estornudar, toser o reír, aunque sea muy leve.
  6. Sensación de pesadez o "bulto" en la zona del suelo pélvico (posible prolapso).
  7. Hinchazón abdominal importante a lo largo del día, especialmente tras las comidas.

Si tienes 3 o más, alta probabilidad de diástasis. Si tienes 5 o más, casi seguro, y necesitas una valoración seria.

Cómo medirte la diástasis tú misma (test casero)

Este test no sustituye a una valoración profesional con ecografía, pero te da una idea de tu situación. Hazlo así:

  1. Túmbate boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados.
  2. Pon dos dedos justo encima del ombligo (línea media).
  3. Levanta lentamente la cabeza y los hombros del suelo (como un mini crunch).
  4. Nota el "hueco" que se forma entre los dos rectos abdominales y cuántos dedos te caben en él.

Interpretación:

  • 0-1 dedo: línea alba normal o diástasis fisiológica.
  • 2 dedos: diástasis leve.
  • 3 dedos: diástasis moderada.
  • 4 dedos o más: diástasis severa.

Repite el test:

  • 3 dedos por encima del ombligo.
  • A nivel del ombligo.
  • 3 dedos por debajo del ombligo.

La diástasis suele ser más marcada justo en o sobre el ombligo, pero puede afectar a toda la línea alba.

💡 Importante: el número de dedos no es lo único que importa. El otro factor clave es la calidad de la línea alba: si está firme cuando contraes el abdomen, la diástasis tiene mejor pronóstico; si está "blanda" o "ahuecada", el caso requiere más trabajo. Por eso la valoración con ecografía marca una gran diferencia.

El concepto que cambia todo: diástasis "fisiológica" vs "patológica"

Aquí está la información clave que casi nadie te explica:

Tener una diástasis ≠ tener un problema.

Lo que determina si tu diástasis es "patológica" (es decir, está dando problemas) no es solo el ancho de la separación, sino cómo gestionas las presiones.

Diástasis funcional / compensada

  • La línea alba está separada pero firme.
  • Cuando contraes el abdomen, el tejido se tensa y la línea media "aguanta".
  • No hay dolor lumbar significativo, ni incontinencia, ni prolapso.
  • Estéticamente puede ser visible, pero funcionalmente no da problemas.

Diástasis patológica / descompensada

  • La línea alba está separada Y debilitada.
  • Cuando contraes el abdomen, el tejido se "hunde" o protruye.
  • Aparecen síntomas funcionales: dolor lumbar, incontinencia, prolapso, hinchazón, dolor en relaciones, dificultad para el ejercicio.

💡 El objetivo del tratamiento no es necesariamente "cerrar" la diástasis hasta 0 dedos. Es convertir una diástasis patológica en una funcional: que la línea alba recupere firmeza, que la pared abdominal gestione bien las presiones, y que desaparezcan los síntomas. En muchos casos, la diástasis se reduce visiblemente como consecuencia.

Por qué los abdominales clásicos NO te van a curar (y por qué pueden empeorarla)

Los abdominales clásicos (los crunches: levantar la cabeza y hombros del suelo) aumentan la presión intraabdominal sin que la pared abdominal esté preparada para gestionarla. ¿Resultado? Esa presión empuja contra la línea alba debilitada y la separa más.

Por eso muchas mujeres llevan años haciendo abdominales sin éxito: están abriendo más la herida, no cerrándola.

Los ejercicios que SÍ ayudan son los que:

  • Activan primero los músculos profundos (transverso del abdomen, suelo pélvico).
  • Controlan la presión intraabdominal.
  • Coordinan la respiración con el movimiento.
  • Se hacen en rangos seguros, evitando posturas que estiren la línea alba.

Esos ejercicios son la base del tratamiento que te explicamos a continuación.

La regla de oro: primero el suelo pélvico, después la diástasis

Aquí está la información que casi ningún programa de YouTube te da, y que es la razón por la que muchas mujeres hacen hipopresivos sin resultados o, peor, empeoran su prolapso.

El suelo pélvico y la pared abdominal son dos lados del mismo sistema. Si trabajas la pared abdominal sin haber valorado y, si es necesario, recuperado primero el suelo pélvico, el resultado puede ser:

  • Que los hipopresivos te empujen el suelo pélvico hacia abajo (peor si ya hay prolapso).
  • Que la incontinencia urinaria empeore en lugar de mejorar.
  • Que los síntomas de pesadez aumenten.

Por eso, en un programa serio, siempre se empieza con una valoración del suelo pélvico, y solo se avanza al trabajo de pared abdominal cuando el suelo pélvico está en condiciones de "responder" a las presiones.

En la Clínica Xalus, ninguna paciente con sospecha de diástasis empieza un programa sin una valoración previa de suelo pélvico, especialmente si ha tenido parto vaginal, episiotomía, parto instrumental o cesárea (sí, las cesáreas también afectan al suelo pélvico).

¿Cuándo es momento de cirugía? La respuesta honesta

La cirugía de la diástasis (abdominoplastia con plicatura de los rectos) es una opción quirúrgica que se reserva para casos muy concretos:

Cuándo SÍ está indicada

  • Diástasis severa (>4-5 cm) que NO mejora con tratamiento conservador serio durante 6-12 meses.
  • Repercusión funcional muy importante que no responde a fisioterapia.
  • Exceso significativo de piel posparto que la paciente quiere corregir estéticamente.
  • Después de varias gestaciones, cuando la línea alba está muy distendida.

Cuándo el conservador es la primera línea

  • Diástasis leve, moderada o incluso severa (3-4 cm) sin haber probado un programa conservador serio mínimo 4-6 meses.
  • Posparto reciente (los primeros 12 meses son cruciales para el cierre espontáneo).
  • Posibilidad de hacer fisioterapia y ejercicio de forma constante.

En la mayoría de los casos, el tratamiento conservador es la primera línea y resuelve o mejora significativamente el cuadro. La cirugía sigue ahí si hace falta dentro de un año.

El protocolo de Xalus para diástasis abdominal: 5 fases

Llevamos años combinando fisioterapia de suelo pélvico, ejercicio terapéutico, hipopresivos, Pilates y, cuando hace falta, nutrición y psicología perinatal. El orden de las fases es crítico.

Fase 1: Valoración completa (visita inicial)

Antes de tocar nada, valoramos:

  • Suelo pélvico: estado funcional, posibles prolapsos, incontinencia, dolor.
  • Diástasis: localización, ancho, calidad de la línea alba.
  • Postura global: alineación, respiración, cadenas miofasciales.
  • Cicatrices: cesárea, episiotomía, desgarros.
  • Ecografía abdominal y de suelo pélvico cuando es necesaria: nos permite ver con precisión la línea alba, la pared abdominal y los músculos del periné. Información clave para diseñar el plan.

Fase 2: Recuperación del suelo pélvico (semanas 1-6)

Si el suelo pélvico tiene déficit (lo más habitual), empezamos aquí:

  • Toma de conciencia y activación del suelo pélvico con biofeedback si es necesario.
  • Tratamiento manual de cicatrices, puntos gatillo y disfunciones perineales.
  • Reeducación de la respiración diafragmática.
  • Trabajo postural y reeducación del transverso del abdomen.

Fase 3: Activación del transverso del abdomen y respiración (semanas 4-8, solapa)

Cuando el suelo pélvico ya "responde":

  • Activación específica del transverso (el músculo profundo que envuelve la barriga como un corsé natural).
  • Ejercicios de control respiratorio sincronizados con activación abdominal.
  • Primeros ejercicios funcionales en posturas seguras.

Fase 4: Hipopresivos y reprogramación de la pared abdominal (semanas 6-16)

Cuando suelo pélvico + transverso ya funcionan, introducimos los hipopresivos:

  • Aprendizaje de la técnica correcta de los hipopresivos (es exigente, no es solo "meter barriga").
  • Progresión gradual de ejercicios y posturas.
  • Pilates terapéutico en máquinas adaptado a diástasis: muy útil porque permite trabajar fuerza con control sin agredir la línea alba.
  • Trabajo de cadenas miofasciales y postura global.

Fase 5: Reincorporación a deporte y vida activa (semanas 12 en adelante)

Cuando la pared abdominal está reprogramada y la diástasis se ha reducido o funcionalizado:

  • Vuelta progresiva al ejercicio de fuerza adaptado.
  • Reintroducción de la carrera, el deporte favorito o el ejercicio intenso, con criterios seguros.
  • Plan de mantenimiento de por vida.
  • Pautas para futuros embarazos (la prevención es clave para evitar recidivas).

Resultados realistas: qué puedes esperar

Lo que vemos en consulta tras un programa de 4-6 meses bien hecho:

  • Reducción de la diástasis del 30-70% en la mayoría de casos.
  • Mejora o desaparición de la incontinencia urinaria de esfuerzo en el 80-90% de pacientes.
  • Reducción significativa del dolor lumbar asociado.
  • Mejora estética visible de la "barriga": menos abultamiento, mejor tonicidad.
  • Vuelta segura al deporte (correr, levantar pesas, deportes de impacto).

💡 Importante: el resultado no es siempre "diástasis a 0". A veces queda una pequeña diástasis residual, pero funcional, sin síntomas y con buen aspecto. Eso ya es un éxito clínico.

Casos típicos que vemos en consulta

  • Primer embarazo, 6-12 meses posparto: diástasis 2-3 dedos, incontinencia leve, dolor lumbar. Pronóstico excelente con un programa de 3-4 meses.
  • Segundo o tercer embarazo: diástasis más severa, suelo pélvico más afectado. Pronóstico bueno pero con un programa más largo (6 meses).
  • Cesárea: aunque hubo cesárea, la diástasis y el suelo pélvico están afectados igualmente (es algo que muchas mujeres no saben). Programa específico para cicatriz + diástasis.
  • Mujer 5-10 años posparto con "barriga que nunca se fue" + incontinencia + dolor lumbar. Llega convencida de que es "demasiado tarde". Y no lo es. Buen pronóstico con programa intensivo.
  • Embarazo gemelar o macrosómico: diástasis grande con línea alba muy distendida. Programa más largo, a veces con valoración quirúrgica al final si no se resuelve.

Preguntas frecuentes sobre la diástasis abdominal

¿Puedo hacer abdominales si tengo diástasis?

Los clásicos no. Crunches, abdominales infinitos, sit-ups... todos aumentan la presión intraabdominal sin control y pueden empeorar la diástasis. Otros tipos sí: el transverso, los hipopresivos bien hechos, ciertos ejercicios de Pilates terapéutico. La diferencia la marca el control de la presión y el orden del trabajo.

¿Cuánto tarda en cerrarse la diástasis?

Depende mucho del caso, pero en general:

  • En los primeros 3 meses posparto, muchas diástasis se reducen espontáneamente.
  • De 3 a 12 meses posparto: ventana clave para el tratamiento conservador.
  • Más de 12 meses: la diástasis ya no se cierra espontáneamente, pero responde muy bien al tratamiento, normalmente en 4-6 meses.

¿Es seguro empezar a tratarme en cuanto pasa la cuarentena?

La cuarentena es el momento ideal para una valoración inicial y para empezar con ejercicios muy básicos de toma de conciencia del suelo pélvico y la respiración. El trabajo más activo se introduce gradualmente. Cada caso es distinto.

¿Puedo quedarme embarazada otra vez con diástasis?

Sí, pero es muy recomendable tratarla antes del próximo embarazo. Una pared abdominal funcional sufre menos durante el embarazo, recupera mejor en el posparto y reduce el riesgo de complicaciones (dolor lumbar gestacional, incontinencia, prolapso).

¿La diástasis vuelve si me quedo embarazada otra vez?

Puede volver, pero si has trabajado bien la pared abdominal, lo más habitual es que vuelva menos y que se cierre mejor después del segundo o tercer parto. Por eso vale la pena tratarla.

¿Los hipopresivos son la solución?

Son una herramienta muy útil, pero no son la solución única y no son la primera fase del tratamiento. Hacerlos por YouTube sin valorar previamente el suelo pélvico y la técnica puede empeorar el cuadro. El orden y la individualización son críticos.

¿Lo cubre mi seguro privado o mi mutua?

Trabajamos con la mayoría de aseguradoras privadas. Llámanos al 952 17 45 50 y te confirmamos cobertura en pocos minutos. La fisioterapia de suelo pélvico está incluida en la mayoría de pólizas con asistencia ginecológica.

Tengo cesárea, ¿también tengo diástasis?

Sí, posiblemente. Aunque la cesárea no afecta directamente al suelo pélvico durante el parto, el embarazo en sí mismo afecta a la pared abdominal y al suelo pélvico. La cesárea además deja una cicatriz que puede generar adherencias y disfunciones miofasciales. Vale la pena valorarse aunque hayas tenido cesárea.

Cuándo pedir cita en Xalus

Pide valoración si llevas al menos 3-6 meses tras el parto con alguno de estos síntomas:

  • "Barriga blanda" o protuberancia en la línea media que no se va.
  • Dolor lumbar crónico desde el embarazo o el parto.
  • Incontinencia urinaria, aunque sea leve.
  • Sensación de pesadez en la zona del suelo pélvico.
  • Hinchazón abdominal importante.
  • Dolor en las relaciones sexuales.
  • Has probado a hacer ejercicio y no notas mejora.
  • Tienes un próximo embarazo planeado y quieres llegar en mejores condiciones.

En la Clínica Xalus de Málaga (Avenida Imperio Argentina 23) tenemos un equipo de fisioterapeutas con formación específica en suelo pélvico y disfunciones perinatales, en coordinación con nuestras unidades de Pilates en máquinas, nutrición y psicología perinatal. Disponemos de ecografía musculoesquelética y de suelo pélvico, biofeedback, electroestimulación y Pilates terapéutico para abordar tu caso desde todos los ángulos.

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Recuperar tu vientre y tu suelo pélvico después del parto no es una cuestión de suerte ni de tiempo. Es una cuestión de hacer las cosas en el orden correcto. Y cuanto antes empieces, mejor pronóstico tienes.

Artrosis de rodilla (gonartrosis) en Málaga: por qué te duele al subir escaleras y cómo retrasar la prótesis

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.