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Tendinitis de De Quervain en Málaga: el dolor de pulgar que afecta a las madres (y a casi cualquier persona que usa el móvil 6 horas al día)

Llevas semanas notándolo. Cada vez que coges a tu bebé con esa maniobra que ya conoces de memoria —una mano debajo de la cabecita, la otra debajo del culito—, un pinchazo agudo recorre la cara externa de tu muñeca y se irradia hacia el pulgar. Al principio era solo molestia. Después ya no podías estrujar la esponja sin apretar los dientes. Ahora ni siquiera puedes abrir un bote de tarro sin sentir que algo se rompe ahí dentro, en esa zona huesuda que está entre el pulgar y la muñeca.

Has buscado en Google. Lo primero que has visto es "túnel carpiano". Pero lees los síntomas y no encajan: tú no tienes hormigueo en los dedos, ni la mano se te duerme por la noche, ni el dolor se reparte por el dedo medio. Tu dolor es muy específico: en la base del pulgar, y se dispara con movimientos concretos.

Lo que tienes, casi con toda seguridad, es una tendinitis de De Quervain. Tiene un nombre tan inusual porque la describió por primera vez un cirujano suizo, Fritz de Quervain, en 1895. Pero el cuadro es tan reconocible que en muchos sitios se le llama directamente "síndrome de la madre primeriza", porque afecta de forma especialmente intensa a mujeres entre los 6 meses y los 2 años posparto.

Y aquí va la buena noticia: con un buen abordaje, la mayoría de De Quervain se resuelven en pocas semanas, sin cirugía y sin tener que dejar de cuidar a tu bebé.

¿Por qué los tendones del pulgar se inflaman justo ahora?

Lo que ocurre en una tendinitis de De Quervain es muy concreto. Dos tendones del pulgar —el abductor largo y el extensor corto— pasan por un pequeño túnel en la cara externa de la muñeca, cerca del hueso prominente que tienes justo encima del pulgar (el estiloides radial). Cuando ese túnel se irrita o se engrosa, los tendones dejan de deslizarse libremente. Cada vez que mueves el pulgar contra la muñeca, los tendones "rozan" donde no deberían rozar. Y eso, repetido decenas o cientos de veces al día, genera inflamación, dolor y, con el tiempo, un engrosamiento que perpetúa el problema.

¿Qué pasa después del parto que lo dispara? Tres cosas convergen:

Cambios hormonales. El posparto y la lactancia se asocian a un aumento de retención de líquidos y a modificaciones en la elasticidad de los tejidos blandos, incluidas las vainas tendinosas. Esto reduce el espacio disponible para que los tendones se deslicen sin fricción.

Sobrecarga mecánica brutal. Coger al bebé requiere una postura muy específica: pulgar en abducción, muñeca desviada hacia el meñique (lo que técnicamente se llama "desviación cubital"). Esa postura tensa exactamente el túnel del primer compartimento extensor, que es donde está el problema. Y la haces decenas de veces al día.

Frecuencia altísima. Lactancia, baños, cambios de pañal, mecer al bebé en brazos cuando llora, sostenerlo mientras se duerme: hablamos de cientos de repeticiones diarias.

Esto no significa que solo les pase a las madres. Cualquier persona que haga uso intensivo de movimientos repetidos del pulgar puede desarrollarlo: profesionales que escriben mucho con el móvil (de hecho una de las denominaciones modernas es "pulgar de WhatsApp" o "pulgar de BlackBerry"), peluqueras, fisioterapeutas, jugadores de videojuegos, deportistas de raqueta o de remo. Las mujeres alrededor de la menopausia también son un grupo frecuente, por las mismas razones hormonales que el posparto.

Cómo distinguirla de otras cosas que duelen ahí

Una de las razones por las que el De Quervain pasa meses sin diagnóstico correcto es que la zona del pulgar y la muñeca es anatómicamente densa: muchas estructuras, mucho potencial de confusión.

El túnel carpiano da hormigueos en pulgar, índice, medio y mitad del anular. Suele despertar al paciente por la noche. La diferencia clave: en el túnel carpiano la sensación es de adormecimiento y descarga eléctrica, no de dolor mecánico al mover el pulgar.

La cervicobraquialgia —dolor cervical que se irradia al brazo— puede llegar hasta el pulgar siguiendo el dermatoma de la raíz C6. La diferencia: si tu dolor empeora con movimientos del cuello (mirar arriba, rotar la cabeza), probablemente viene de ahí, no del pulgar.

La rizartrosis (artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, en la base del pulgar) se confunde mucho con De Quervain. La diferencia: en la rizartrosis el dolor está más profundo, en la articulación, y empeora con cargas estáticas; en De Quervain, está más lateral, en el tendón, y empeora con los movimientos específicos de extensión y desviación.

El dedo en gatillo (tenosinovitis estenosante de los flexores) hace que el dedo se "trabe" al flexionarlo y se libere con un chasquido. No tiene nada que ver con De Quervain, pero a veces coexisten en la misma persona.

Existe un test casero muy útil que puedes hacer ahora mismo: cierra el puño envolviendo el pulgar dentro (como si lo escondieras), y luego inclina la muñeca hacia el meñique. Si esto te genera un dolor agudo en la cara externa de la muñeca, justo en esa zona huesuda donde sospechas que está el problema, es muy probable que tengas un De Quervain. Se llama maniobra de Finkelstein y, en consulta, es prácticamente diagnóstica.

Por qué el reposo y el ibuprofeno por sí solos no suelen ser suficientes

Lo primero que mucha gente prueba con un De Quervain es lo más intuitivo: descansar y tomar antiinflamatorios. A veces funciona en los cuadros muy precoces y muy leves. Pero hay una realidad incómoda: si eres madre reciente, no puedes reposar la muñeca. Necesitas seguir cogiendo al bebé. Y si eres oficinista, no puedes dejar de usar el ratón ni de escribir en el móvil.

El segundo problema es que el ibuprofeno reduce los síntomas, sí, pero no toca la causa: la fricción mecánica de los tendones dentro de su vaina. Cuando dejas de tomarlo, el cuadro vuelve. Y cuanto más tiempo pasa, más se engrosa la vaina y más difícil se vuelve la resolución.

El tercer problema es que mucha gente acaba con una férula puesta 24 horas durante meses. Esto inmoviliza y, en teoría, "descansa". Pero llevarla todo el día también atrofia la musculatura intrínseca de la mano y genera rigideces secundarias. La férula es útil, pero bien dosificada: en momentos concretos del día, en posturas o tareas concretas. No 24/7 indefinidamente.

Lo que sí funciona, y por qué

El abordaje serio del De Quervain combina varios elementos que se potencian entre sí, y cuyo orden importa.

Modificación de la actividad sin paralizar tu vida. El primer paso es identificar qué gestos exactos disparan el dolor y modificarlos. Cuando eres madre, esto significa enseñarte maniobras alternativas de cogida del bebé que descarguen el pulgar (cogerlo con los antebrazos en lugar de con las manos abiertas, por ejemplo). Cuando eres oficinista, es revisar la postura del ratón, la forma de teclear y, sobre todo, reducir el uso del móvil con un solo pulgar —es una de las causas más infravaloradas del problema actual.

Férula pero a tiempo parcial. Una férula de pulgar tipo "spica" inmoviliza solo el pulgar dejando libre el resto de la mano. Se usa selectivamente: durante las tareas que más cargan (por ejemplo, mientras coges al bebé) y por la noche. No las 24 horas.

Tratamiento manual sobre la vaina y los tendones. Aquí es donde la fisioterapia marca diferencia: técnicas miofasciales sobre el primer compartimento extensor, deslizamiento longitudinal del tendón dentro de su vaina (fibrólisis diacutánea), movilizaciones de los huesos del carpo (porque la muñeca suele estar rígida por defensa), y trabajo del antebrazo completo (porque los tendones del pulgar se originan ahí arriba).

Tecnología que reduce la inflamación de la vaina. Aplicamos radiofrecuencia INDIBA sobre la zona afectada para mejorar la circulación local y reducir el edema dentro del túnel, y láser de alta intensidad como antiinflamatorio focal. En casos crónicos donde hay tendinopatía establecida —no inflamación aguda sino tejido tendinoso degenerado—, las ondas de choque o la EPI ecoguiada (electrólisis percutánea intratisular) son tratamientos con mucha evidencia para regenerar tejido.

Ejercicios progresivos. Una vez bajamos la inflamación, se introducen ejercicios de estiramiento y, especialmente, de fortalecimiento excéntrico de los tendones del pulgar, que es lo que hace que el tejido se reorganice y vuelva a tolerar carga sin recaer.

Diagnóstico por imagen cuando hace falta. En los casos crónicos o que no responden, hacemos una ecografía musculoesquelética en consulta para valorar el engrosamiento de la vaina, descartar variantes anatómicas (algunas personas tienen un tabique extra dentro del compartimento que perpetúa el cuadro) y guiar el tratamiento con precisión.

¿Y si llevo meses así?

Cuanto más tiempo lleve activa la tendinitis, más se engrosa la vaina, más se reorganiza el tejido tendinoso de forma patológica y más cuesta resolverla. Pero "más cuesta" no significa "imposible". La inmensa mayoría de De Quervain crónicos responden bien al tratamiento conservador serio, simplemente requieren más sesiones (entre 10 y 15 en lugar de 5-7) y más paciencia.

Cuando un caso realmente no responde —que es minoritario—, hay dos opciones intermedias antes de la cirugía: las infiltraciones de corticoides ecoguiadas (las hace un traumatólogo o un radiólogo intervencionista y, según la literatura, resuelven entre el 50 y el 80% de los casos refractarios) y la EPI ecoguiada sobre el tejido tendinoso degenerado. Coordinamos con traumatología cuando se valora la primera opción.

La cirugía —una pequeña intervención ambulatoria que libera el primer compartimento extensor— se reserva para casos crónicos refractarios a todo lo anterior. Es eficaz, pero como cualquier cirugía, no está exenta de complicaciones (lesión de ramas sensitivas del nervio radial, dolor cicatricial), por lo que se considera última opción tras agotar lo conservador.

Si estás en lactancia o embarazo

Una pregunta que recibimos siempre: ¿puedo tratarme si estoy dando el pecho? Sí, prácticamente todas las técnicas son seguras: terapia manual, INDIBA, láser, ondas de choque, ejercicios, férulas. Los antiinflamatorios orales sí requieren consultar al médico (algunos son compatibles con lactancia, otros no), y las infiltraciones de corticoides también, pero la fisioterapia per se no interfiere con la lactancia.

Si estás embarazada y aparece el De Quervain (puede pasar, especialmente en el tercer trimestre por la retención de líquidos), también se puede tratar: terapia manual suave, férula y modificación de actividad son la base. Evitamos en este caso algunas tecnologías como ondas de choque, y ajustamos el plan.

Vale la pena tratarlo durante el embarazo o lactancia, no esperar a "cuando termine". Estar varios meses con dolor mientras cuidas a un bebé es agotador física y emocionalmente, y además suele coincidir con momentos en los que ya se acumulan otras disfunciones: dolor lumbar, diástasis abdominal, problemas de suelo pélvico, cansancio. Resolverlo cuanto antes mejora todo el conjunto.

La parte que casi nadie te explica: dos factores que aceleran la cronificación

El uso del móvil durante el cuidado del bebé. Es muy común que durante las tomas, los momentos de mecer o cuando el bebé duerme encima de ti, eches mano del móvil con el pulgar de la mano libre. Esto significa que el pulgar lesionado, que ya está sobrecargado por cargar al bebé, encima trabaja durante los descansos. No es solo el bebé el que te lesiona el pulgar: es la combinación bebé + móvil. Reducir el uso del móvil con un solo pulgar suele acelerar la recuperación de forma significativa.

La postura del antebrazo y la cervical. Los tendones del pulgar nacen muy arriba, en el antebrazo, y todo el conjunto está conectado neuromuscularmente con el cuello. Cuando hay tensión cervical importante (algo frecuentísimo en madres recientes por las posturas de la lactancia, el porteo y el sueño fragmentado), la sobrecarga se transmite. Por eso un buen tratamiento de De Quervain valora también la zona cervical alta y el antebrazo, no solo el pulgar.

Cómo trabajamos en consulta

La primera visita es una entrevista detallada y una exploración: cuándo empezó, qué movimientos provocan el dolor, qué tratamientos has probado, cómo es tu día a día. Realizamos los tests específicos (Finkelstein, Eichhoff), descartamos diagnósticos alternativos (rizartrosis, túnel carpiano, problemas cervicales) y, si la presentación es atípica o llevas meses con el cuadro, hacemos ecografía en consulta para valorar el estado del tendón y la vaina.

A partir del diagnóstico, diseñamos un plan que combina —según el caso— terapia manual, tecnología (INDIBA, láser, ondas de choque o EPI), trabajo postural, modificación de actividad, férula adaptada y ejercicios progresivos. La mayoría de pacientes notan mejora clara en las primeras 2-3 sesiones; los casos crónicos requieren más tiempo pero responden bien.

Si lo necesitas, coordinamos con tu ginecólogo, matrona o traumatólogo. Y atendemos sin problemas a pacientes en lactancia: hay sala adaptada y no hay que dejar al bebé en casa. Trabajamos con la mayoría de aseguradoras privadas y con un equipo que incluye fisioterapia especializada en mano, nutrición y, cuando hace falta, soporte de psicología perinatal (la maternidad reciente es una etapa intensa, y un dolor que limita coger al bebé puede tener un impacto emocional importante).

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El De Quervain es una de esas patologías que, si se trata pronto y bien, se resuelve sin secuelas. Si llevas semanas con un pulgar que ya no responde como antes, no esperes a "ver si se pasa solo". No suele pasar solo. Pero sí suele resolverse muy bien.

Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): el problema que te tira de la cama y la solución que casi nadie te ha explicado

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.