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Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): el problema que te tira de la cama y la solución que casi nadie te ha explicado

Una mañana cualquiera te giras en la cama para apagar el despertador y, de golpe, el techo empieza a dar vueltas. No es una sensación de mareo suave: es como si te hubieran metido dentro de una lavadora. Cierras los ojos, te aferras al colchón, esperas que pase. Pasa, sí, en menos de un minuto. Pero la sensación de náusea, de inestabilidad, de "algo va mal", se queda contigo todo el día.

Al día siguiente vuelve a ocurrir. Cuando levantas la cabeza para mirar al armario. Cuando te agachas a recoger algo del suelo. Cuando te tumbas en el sofá. Y un patrón empieza a aparecer: ciertos movimientos disparan el vértigo, otros no. Te has hecho una analítica y está bien. Te han mirado la tensión y está bien. Quizá te han dicho "es estrés" o "será cervical".

Lo más probable es que tengas un vértigo posicional paroxístico benigno, conocido como VPPB. Y la palabra clave aquí es benigno: no es grave, no es un tumor, no es un ictus. Pero sí es enormemente molesto, te limita la vida, y la mayoría de la gente que lo padece pasa meses sin un diagnóstico correcto.

Lo más sorprendente es esto: el VPPB tiene una de las soluciones más sencillas y eficaces que existen en toda la medicina. Una maniobra manual de unos minutos, realizada por un profesional formado, puede hacerte salir de la consulta prácticamente sin síntomas. Sin medicación. Sin reposo. Sin esperar.

¿Y entonces por qué pasan meses sin que te lo solucionen?

Porque el VPPB se confunde con muchas otras causas de mareo, y porque la solución específica —llamada maniobra de Epley o maniobra reposicionadora canalicular— sigue siendo una técnica relativamente poco aplicada fuera de los servicios de otorrinolaringología y de las consultas de fisioterapia especializada en rehabilitación vestibular.

Mucha gente con VPPB pasa por estos caminos sin solución: medicación contra el mareo (que solo enmascara el síntoma), tratamiento cervical (porque se piensa que es una cervicalgia), reposo prolongado (que no soluciona nada porque el problema no son los músculos), o pruebas costosas que descartan otras cosas pero no diagnostican lo que sí hay.

Lo que está ocurriendo dentro de tu oído

Aquí viene la parte fascinante. El VPPB tiene una causa muy concreta y, una vez la entiendes, todo tiene sentido.

Dentro de tu oído interno hay un sistema diminuto encargado del equilibrio y de detectar la posición de tu cabeza en el espacio. Se llama sistema vestibular, y consta de tres pequeños canales llenos de líquido (los canales semicirculares) y dos sacos con unos cristales microscópicos llamados otolitos u otoconios.

Cuando giras la cabeza, el líquido se mueve dentro de los canales y envía señales a tu cerebro: "te has girado a la izquierda", "te has agachado", "estás tumbada". Es un sistema muy preciso.

En el VPPB, lo que ocurre es que algunos de esos cristales se desprenden de su lugar normal y caen dentro de uno de los canales semicirculares (lo más frecuente, el canal posterior). Cada vez que mueves la cabeza en cierta posición, esos cristales sueltos se desplazan dentro del canal, mueven el líquido y le envían al cerebro una señal de movimiento intenso y rotatorio que no se corresponde con lo que realmente está pasando.

Resultado: tu cerebro cree que estás dando vueltas. Y tú sientes que el mundo te da vueltas.

Por eso el vértigo es posicional (depende de la posición de la cabeza), paroxístico (aparece de golpe), y dura menos de un minuto: una vez los cristales se quedan quietos en su nueva posición, el cerebro recibe información coherente y el vértigo cede. Hasta el siguiente movimiento que vuelva a desplazarlos.

¿Cómo saber si lo que tienes es esto y no otra cosa?

El patrón típico del VPPB tiene unas características muy definidas, y reconocerlas te ahorra meses de pruebas.

Suele aparecer al moverte en la cama (girarte boca arriba, ponerte de lado, levantarte), al mirar hacia arriba (colgar la ropa, alcanzar algo de un estante alto), al agacharte o al levantar la cabeza después de estar inclinada hacia delante.

El vértigo es rotatorio: sientes que las cosas giran, no que tú te tambaleas. Y es intenso pero breve: dura segundos, máximo un minuto. Si tu mareo es continuo, dura horas o todo el día, probablemente NO es VPPB y hay que investigar otras causas.

Entre crisis te sientes razonablemente bien, aunque puedes notar cierta inestabilidad de fondo o sensación de "tener resaca" durante el día, especialmente si has tenido varios episodios.

No suele acompañarse de pérdida auditiva, ni de zumbidos importantes, ni de dolor de cabeza intenso, ni de alteraciones neurológicas como visión doble, dificultad para hablar o pérdida de fuerza en un brazo o pierna. Si alguno de estos síntomas aparece, hay que descartar otras causas, urgentemente en algunos casos.

Cuándo tu vértigo NO es benigno y hay que ir al médico

Antes de cualquier otra cosa, es importante saber qué señales obligan a una valoración médica urgente. El vértigo puede ser, en una minoría de casos, manifestación de algo serio.

Llama al 112 o acude a urgencias si junto a tu vértigo aparece dificultad para hablar, asimetría de la cara, pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, visión doble, dolor de cabeza muy intenso de inicio brusco, pérdida brusca de audición o desmayos. Estos síntomas pueden indicar un problema neurológico que requiere atención inmediata.

También merece valoración del otorrino —no urgente, pero sí pronta— si el vértigo se acompaña de pérdida progresiva de audición, zumbidos persistentes, sensación de presión en el oído, supuración del oído o si dura más de unas horas seguidas sin pausa.

Cuando estos signos están descartados, la probabilidad de que lo que tienes sea un VPPB es muy alta. Y aquí es donde entra la buena noticia.

La maniobra que la mayoría de la gente con VPPB no ha probado

La maniobra de Epley —y sus variantes según el canal afectado— es un procedimiento manual que dura entre cinco y diez minutos y que tiene como objetivo reposicionar los cristales desplazados, llevándolos de vuelta a la cavidad donde deberían estar.

El profesional realiza una secuencia muy precisa de cambios de posición de tu cabeza, manteniendo cada posición unos segundos. Es algo así como agitar una botella con sedimentos para que estos se asienten en el fondo, solo que con gravedad y movimientos muy concretos.

La eficacia, cuando se hace bien y sobre un VPPB confirmado, es del 70-90% en una sola sesión. No es marketing: son datos publicados en revistas médicas. Hay revisiones sistemáticas con cientos de pacientes que muestran tasas de resolución extraordinarias.

Algunos pacientes notan una mejora inmediata al levantarse de la camilla. Otros la notan al día siguiente. En un porcentaje pequeño hace falta repetir la maniobra una o dos veces más en sesiones sucesivas. Y, sí, el VPPB puede reaparecer meses o años después, especialmente en personas con varios episodios previos, pero la solución vuelve a ser la misma maniobra.

Antes de hacer la maniobra, sin embargo, hay que confirmar que es VPPB y de qué canal viene. Para eso existen unos tests específicos —el más conocido es la maniobra de Dix-Hallpike— que provocan controladamente el vértigo durante unos segundos y permiten ver el movimiento ocular típico (nistagmus) que confirma el diagnóstico y localiza el canal afectado.

¿Y la fisioterapia qué papel tiene?

La rehabilitación vestibular es, por derecho propio, una de las áreas de la fisioterapia con mejor evidencia científica. Los fisioterapeutas con formación específica en este campo somos quienes realizamos las maniobras de reposicionamiento canalicular, los ejercicios de habituación vestibular (para los casos en los que queda una sensación residual de inestabilidad) y el trabajo de la coordinación oculomotora y postural cuando ha habido una afectación más amplia del sistema del equilibrio.

En la práctica, esto significa que un fisioterapeuta formado puede hacer lo siguiente:

Confirmar mediante exploración si tu vértigo es realmente posicional (con tests específicos), identificar el oído y canal afectado, realizar la maniobra correctora correspondiente, darte pautas para las horas siguientes (no es necesario ese reposo absoluto de 48 horas con cabeza erguida que se recomendaba hace años, pero sí algunas precauciones), y diseñar, si hace falta, un programa breve de ejercicios para recuperar la confianza en el movimiento, donde herramientas como el Pilates terapéutico en máquinas aportan un trabajo muy útil de control postural y propiocepción.

Es importante decir que no todos los fisioterapeutas tienen formación en vestibular. Es una especialización concreta. Si vas a tratarte por un VPPB, asegúrate de que el profesional la tenga.

Cómo se hace en nuestra consulta

Cuando recibimos un paciente con sospecha de VPPB, dedicamos la primera consulta a confirmar el diagnóstico. Esto implica una entrevista detallada sobre cuándo aparecen los episodios, qué movimientos los desencadenan, cuánto duran, qué los acompaña. A partir de ahí, realizamos los tests de provocación —el Dix-Hallpike y el supino roll test, según indicación— en condiciones controladas y con una camilla preparada para el procedimiento.

Si confirmamos VPPB y el canal afectado, realizamos la maniobra correctora correspondiente. La de Epley es la más conocida y se aplica al canal posterior, que es el más frecuentemente afectado, pero hay variantes (maniobra de Sémont, maniobra de Gufoni, barbecue roll) para los demás canales.

Tras la maniobra, te quedas unos minutos en posición sentada para que tu cuerpo se reequilibre y te damos las indicaciones para las horas siguientes. La inmensa mayoría de pacientes sale de la consulta con una sensación claramente mejor que con la que llegó. Si en una semana queda algún síntoma residual asociado al cuello o a la musculatura suboccipital (es habitual cuando el vértigo lleva semanas activo), complementamos el trabajo con técnicas manuales suaves y, si procede, con radiofrecuencia INDIBA o láser de alta intensidad en la región cervical alta.

Coordinamos con otorrinolaringólogos privados cuando los hay y derivamos sin dudarlo si en la exploración aparece algo que requiera una valoración médica que esté fuera de nuestro ámbito. Cuando es necesario complementar el diagnóstico, contamos con ecografía musculoesquelética para valorar la columna cervical alta, una zona muchas veces implicada cuando el vértigo se prolonga en el tiempo. También trabajamos con un enfoque integrado de fisioterapia y osteopatía cuando la disfunción cervical contribuye al cuadro.

Si quieres conocer más sobre nuestra unidad de fisioterapia en Málaga, nuestro equipo trabaja en coordinación con traumatología, neuromodulación y otros servicios cuando el cuadro lo requiere.

Algunas cosas más que conviene saber

El VPPB puede aparecer sin causa aparente (es lo más frecuente), pero hay factores que aumentan el riesgo: traumatismos craneales recientes —por accidentes de tráfico, caídas o golpes—, infecciones del oído, cirugías otológicas, episodios prolongados de reposo en cama, edad (es más frecuente a partir de los 50 años), y posiblemente déficit de vitamina D mantenido en el tiempo (hay evidencia creciente al respecto).

La gente con VPPB recurrente, es decir, que tiene episodios varios al año, se beneficia muchas veces de una analítica que mida sus niveles de vitamina D y, si están bajos, de una suplementación pautada por su médico, idealmente acompañada de una valoración por nutrición que revise el patrón alimentario global. No es una garantía de que no vuelva, pero hay estudios que sugieren una reducción significativa de recurrencias.

Mucha gente con VPPB también desarrolla, con el tiempo, una ansiedad anticipatoria a moverse: empieza a evitar girarse en la cama, evitar mirar hacia arriba, evitar agacharse. Esto, aunque comprensible, mantiene el problema más tiempo. Una vez resuelto el VPPB con la maniobra, parte del trabajo es recuperar la confianza en los movimientos normales. Cuando esa ansiedad ha calado profundo —es más habitual de lo que parece—, una intervención breve con nuestro equipo de psicología acelera mucho la recuperación funcional.

Finalmente, hay un perfil de paciente que merece atención especial: los mayores con VPPB. En esta población, el vértigo posicional aumenta enormemente el riesgo de caídas, con las consecuencias que sabemos (fracturas, miedo, dependencia). Resolver el VPPB en una persona mayor no es solo una cuestión de comodidad: es prevención de caídas y mantenimiento de la autonomía, y suele formar parte de un abordaje más amplio en pacientes con dolor crónico y patologías asociadas a la edad.

Si crees que esto te describe

La forma más rápida de saber si tu mareo es un VPPB es venir, contártelo, hacer la exploración y, si lo confirmamos, resolverlo en la misma sesión. La inversión de tiempo es mínima y la diferencia que puede suponer en tu día a día, enorme.

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Pocas cosas en fisioterapia son tan agradecidas como ver a un paciente con vértigo levantarse de la camilla y comprobar que el techo ya no se mueve. La maniobra dura unos minutos. El alivio dura años.

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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.