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Epicondilitis (Codo de Tenista)
Recuperación Efectiva sin Cirugía

Epicondilitis (Codo de Tenista): Recuperación Efectiva sin Cirugía

La epicondilitis lateral, comúnmente conocida como "codo de tenista", es una lesión dolorosa que afecta no solo a tenistas, sino a cualquier persona que realice movimientos repetitivos de muñeca y antebrazo. Aunque su nombre sugiere una relación exclusiva con el tenis, la realidad es que la mayoría de los casos ocurren en personas que nunca han jugado a este deporte. En Clínica Xalus tratamos la epicondilitis con técnicas avanzadas que permiten una recuperación completa sin necesidad de cirugía en más del 95% de los casos.

¿Qué es la epicondilitis lateral?

La epicondilitis lateral es una tendinopatía (degeneración del tendón) que afecta a los tendones extensores de la muñeca y los dedos en su punto de inserción en el epicóndilo lateral del húmero (la prominencia ósea en la parte externa del codo).

Anatomía relevante. En el codo, varios músculos del antebrazo comparten un tendón común que se inserta en el epicóndilo lateral. Los principales músculos implicados son el extensor radial corto del carpo (el más afectado), el extensor común de los dedos, el extensor radial largo del carpo y el músculo supinador. Estos músculos son responsables de extender la muñeca, los dedos y realizar el movimiento de supinación del antebrazo (girar la palma hacia arriba).

Fisiopatología de la lesión. Durante mucho tiempo se pensó que la epicondilitis era una inflamación del tendón (de ahí el sufijo "-itis"). Sin embargo, la investigación moderna ha demostrado que se trata principalmente de una degeneración del tejido tendinoso causada por microtraumatismos repetitivos que superan la capacidad de reparación del tendón.

El proceso degenerativo incluye desorganización de las fibras de colágeno, aumento de sustancia mucoide (gel que debilita el tendón), neovascularización desordenada (formación de nuevos vasos sanguíneos de mala calidad) y presencia de tejido fibrótico. A diferencia de la inflamación aguda, en la tendinopatía crónica hay muy pocas células inflamatorias, lo que explica por qué los antiinflamatorios tradicionales tienen efectividad limitada.

Síntomas característicos

La epicondilitis se manifiesta con un cuadro clínico muy típico:

Dolor localizado en el epicóndilo lateral. El dolor se sitúa en la parte externa del codo, justo sobre la prominencia ósea. Puede irradiar hacia el antebrazo, siguiendo el trayecto de los músculos extensores. El dolor es especialmente intenso a la palpación directa sobre el epicóndilo.

Dolor con actividades específicas. Las actividades que desencadenan el dolor incluyen: agarrar objetos (especialmente con la palma hacia abajo), girar pomos de puertas o llaves, estrechar la mano, levantar objetos incluso ligeros con el brazo extendido, actividades que requieren extensión repetitiva de muñeca (escribir, usar ratón de ordenador, pintar) y movimientos de supinación contra resistencia.

Debilidad en el agarre. Pérdida de fuerza para agarrar objetos. Muchos pacientes refieren que se les caen las cosas de las manos. Esta debilidad no solo es por el dolor, sino también por la alteración de la función muscular debido a la lesión tendinosa.

Dolor matutino. Rigidez y dolor al despertar, que mejora ligeramente con el movimiento inicial pero empeora con la actividad continuada. Esto se debe a la acumulación de sustancias irritantes durante la noche y la rigidez del tejido degenerado.

Ausencia de inflamación visible. A diferencia de las lesiones agudas, la epicondilitis crónica raramente presenta hinchazón o enrojecimiento visible. Esto confirma que no se trata de un proceso inflamatorio agudo.

Evolución progresiva. El dolor suele comenzar de forma insidiosa y empeorar gradualmente. Sin tratamiento, puede volverse constante, afectando incluso actividades simples de la vida diaria como sostener una taza de café.

Causas y factores de riesgo

Aunque se le llama "codo de tenista", solo el 5-10% de los casos ocurren en jugadores de tenis. Las causas más frecuentes incluyen:

Actividades laborales repetitivas. Profesiones de alto riesgo: pintores, carpinteros, fontaneros, mecánicos, carniceros, personas que trabajan con ordenador (especialmente con ratón inadecuado o mal posicionado), trabajadores de cadenas de montaje, jardineros y cualquier actividad que implique movimientos repetitivos de muñeca y antebrazo.

Deportes con raqueta. Tenis, pádel, squash, bádminton. En el tenis, una técnica incorrecta del revés (especialmente el revés a una mano) es un factor de riesgo importante. El uso de raquetas demasiado pesadas, con empuñadura inadecuada o con encordado muy tenso aumenta el riesgo.

Otros deportes. Golf (el codo no dominante en el swing), escalada deportiva (agarre repetitivo), levantamiento de pesas (especialmente ejercicios de muñeca), deportes de lanzamiento.

Movimientos domésticos repetitivos. Uso excesivo de destornillador, trabajos de jardinería intensos, uso prolongado de tijeras, actividades de bricolaje sin descansos.

Edad. La incidencia pico está entre los 35 y 55 años, cuando existe una combinación de exposición laboral/deportiva prolongada y inicio de cambios degenerativos en los tendones.

Factores biomecánicos. Debilidad de los músculos estabilizadores del hombro, limitación en la rotación interna del hombro, rigidez en la columna cervical y dorsal, alteraciones en la biomecánica de la muñeca y desproporción entre músculos flexores (fuertes) y extensores (débiles) del antebrazo.

Factores sistémicos. Diabetes (afecta a la calidad del tejido conectivo), tabaquismo (reduce la vascularización), obesidad e hipercolesterolemia (afectan a la salud tendinosa).

Diagnóstico preciso en Clínica Xalus

El diagnóstico de la epicondilitis es principalmente clínico, pero en Clínica Xalus utilizamos herramientas avanzadas para confirmarlo y caracterizarlo:

Exploración física específica

Test de Cozen. Con el codo extendido, se pide al paciente que extienda la muñeca contra resistencia. El test es positivo si reproduce el dolor en el epicóndilo.

Test de Mill. El examinador flexiona pasivamente la muñeca y los dedos del paciente con el codo en extensión. El dolor en el epicóndilo indica test positivo.

Test de la silla. Se pide al paciente que levante una silla ligera con el brazo extendido y la palma hacia abajo. El dolor o la incapacidad para realizar esta acción sugiere epicondilitis.

Palpación del epicóndilo. Dolor muy localizado a la presión directa sobre el epicóndilo lateral, típicamente 1-2cm distal a la prominencia ósea, donde se inserta el tendón común.

Valoración de fuerza de prensión. Medición con dinamómetro, típicamente mostrando una reducción del 40-60% respecto al lado sano.

Ecografía musculoesquelética

En Clínica Xalus, la ecografía es fundamental para el diagnóstico y seguimiento:

Confirmación diagnóstica. Visualizamos directamente el tendón afectado, identificando cambios característicos: engrosamiento del tendón (un tendón sano mide 4-5mm, en epicondilitis puede superar 7-8mm), alteración de la ecotextura (el tendón pierde su patrón fibrilar normal), áreas hipoecoicas (oscuras) que indican degeneración, neovascularización patológica (visible con Doppler color) y posibles calcificaciones o desgarros parciales.

Diagnóstico diferencial. La ecografía permite diferenciar la epicondilitis de otras patologías: síndrome del túnel radial (compresión nerviosa), lesión del ligamento lateral del codo, artrosis radiocubital, atrapamiento del nervio interóseo posterior y bursitis radiocubital.

Guía para tratamientos. Permite aplicar con precisión milimétrica tratamientos como la Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI) directamente en la zona degenerada del tendón.

Seguimiento objetivo. Controles ecográficos durante el tratamiento para verificar la regeneración del tejido y ajustar el protocolo terapéutico.

Tratamiento conservador: La primera línea terapéutica

Afortunadamente, más del 95% de las epicondilitis se resuelven con tratamiento conservador, evitando la cirugía. En Clínica Xalus aplicamos un protocolo integral:

Fase 1: Control del dolor y protección (semanas 1-2)

Modificación de actividades. Identificar y evitar las actividades que desencadenan el dolor. Esto no significa reposo absoluto, sino reposo relativo. Si el problema es laboral, pueden necesitarse adaptaciones ergonómicas. Si es deportivo, pausa temporal o modificación de la técnica.

Crioterapia. Aplicación de hielo durante 15-20 minutos, 3-4 veces al día, especialmente después de actividades. El hielo reduce el dolor y puede modular la actividad de los nociceptores (receptores del dolor).

Órtesis de descarga. Codera de epicondilitis (banda que se coloca en el antebrazo proximal, justo debajo del codo). Funciona reduciendo la tensión sobre la inserción tendinosa al redistribuir las fuerzas. Debe usarse durante actividades, no constantemente.

Educación del paciente. Explicar la naturaleza del problema, la importancia de evitar sobrecargas y enseñar estrategias de protección: modificar la forma de agarrar objetos (usar toda la mano, no solo los dedos), evitar actividades con el brazo totalmente extendido, alternar actividades para no sobrecargar el mismo grupo muscular.

Fase 2: Regeneración del tejido (semanas 2-8)

Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI). Uno de los tratamientos más efectivos para la epicondilitis crónica. Mediante ecografía, aplicamos una aguja directamente en el tejido degenerado del tendón y aplicamos corriente galvánica. Esto genera una respuesta inflamatoria controlada que activa la regeneración del tendón. Protocolo típico: 3-6 sesiones separadas por 1-2 semanas. Los estudios muestran tasas de éxito del 80-90% con EPI en epicondilitis crónica.

Ondas de choque extracorpóreas. Tratamiento de elección para epicondilitis resistentes. Las ondas de choque estimulan la neovascularización, reducen el dolor (efecto sobre las terminaciones nerviosas) y activan la regeneración del tendón. Protocolo: 3-5 sesiones semanales. Efectividad demostrada del 70-80% en estudios científicos. En Clínica Xalus disponemos de esta tecnología avanzada.

Indiba Activ (radiofrecuencia). Aumenta la temperatura interna del tejido de forma controlada, mejorando la circulación, facilitando la eliminación de sustancias de desecho y acelerando los procesos de reparación. Muy útil como preparación antes de ejercicios terapéuticos.

Terapia manual. Técnicas de liberación miofascial en el antebrazo, masaje transverso profundo (fricción de Cyriax) directamente sobre el tendón para romper adherencias y estimular regeneración (aunque debe aplicarse con precaución), movilizaciones del codo y muñeca para mantener rangos de movimiento y técnicas neurodinámicas para el nervio radial (que puede estar involucrado en el cuadro).

Punción seca. Para tratar puntos gatillo en los músculos extensores del antebrazo que pueden estar perpetuando el dolor.

Fase 3: Fortalecimiento excéntrico (semanas 4-12)

Ejercicios excéntricos. Considerados el "gold standard" del tratamiento de tendinopatías. El ejercicio excéntrico consiste en la contracción muscular mientras el músculo se alarga. Para la epicondilitis: con una pesa ligera (0.5-2kg) en la mano, brazo apoyado en una mesa con la muñeca fuera del borde, palma hacia abajo. Extiende la muñeca con ayuda de la otra mano. Baja lentamente la muñeca en flexión (fase excéntrica), controlando el movimiento durante 3-5 segundos. Realiza 3 series de 15 repeticiones, 2 veces al día. La clave está en la fase de descenso lento.

Fortalecimiento isométrico. Contracciones sin movimiento, útiles en fases iniciales o cuando el ejercicio excéntrico genera demasiado dolor. Mantener la muñeca en extensión contra resistencia durante 30-45 segundos. 5 repeticiones.

Fortalecimiento progresivo. Una vez tolerado el ejercicio excéntrico, progresar a ejercicios concéntricos, incremento progresivo del peso y ejercicios funcionales que simulen las actividades de la vida diaria o deportivas del paciente.

Fase 4: Retorno a la actividad (semanas 8-16)

Reeducación del gesto técnico. Si la lesión fue causada por un deporte, es fundamental corregir la técnica. En tenis: revisar el revés (considerar cambiar a dos manos), ajustar el tamaño y peso de la empuñadura, reducir la tensión del encordado y evaluar el peso de la raqueta.

Acondicionamiento progresivo. Retorno gradual a la actividad completa, comenzando con intensidad y duración reducidas, progresando no más del 10% semanal en volumen o intensidad.

Prevención de recaídas. Mantener programa de ejercicios de fortalecimiento 2-3 veces por semana indefinidamente, calentamiento específico antes de actividades de riesgo y corrección de factores ergonómicos en el trabajo.

Tratamientos complementarios

Vendaje neuromuscular (kinesiotaping). Aplicación de vendajes elásticos en patrones específicos para reducir el dolor, mejorar la propiocepción y facilitar el drenaje. Útil para mantener durante actividades.

Acupuntura. Algunos estudios muestran beneficios en el control del dolor y mejora funcional. Puede ser un complemento útil al tratamiento principal.

Plasma Rico en Plaquetas (PRP). Infiltración de factores de crecimiento autólogos. La evidencia científica es mixta, pero puede considerarse en casos muy resistentes antes de plantear cirugía.

Láser de alta potencia. Estimula la regeneración celular y tiene efecto analgésico. Complemento útil al tratamiento principal.

Ejercicios terapéuticos específicos

Estos ejercicios son fundamentales para la recuperación. Deben realizarse de forma constante:

Ejercicio excéntrico básico (descrito anteriormente). El más importante. Debe realizarse a diario, progresando el peso gradualmente desde 0.5kg hasta 2-3kg según tolerancia.

Ejercicio de supinación. Con un martillo ligero o peso asimétrico en la mano, brazo pegado al cuerpo y codo flexionado 90º, rota el antebrazo llevando la palma hacia arriba (supinación). Vuelve lentamente a la posición inicial. 3 series de 15 repeticiones.

Extensión de dedos con goma elástica. Coloca una goma elástica alrededor de los dedos. Abre los dedos contra la resistencia de la goma. Excelente para fortalecer los músculos extensores. 3 series de 20 repeticiones.

Flexión/extensión de muñeca con Thera-Band. Sujeta una banda elástica con el pie, agarra el otro extremo con la mano. Realiza flexiones y extensiones de muñeca. Permite trabajo dinámico con resistencia variable.

Ejercicio de prono-supinación. Con un palo o martillo ligero, realiza rotaciones del antebrazo (palma arriba - palma abajo). Fortalece músculos pronadores y supinadores. 3 series de 15 repeticiones.

Masaje con pelota. Con una pelota de tenis o específica de masaje, realiza presión deslizante a lo largo de los músculos extensores del antebrazo. Ayuda a liberar tensión miofascial. 3-5 minutos diarios.

Estiramiento de extensores. Brazo extendido hacia adelante, palma hacia abajo. Con la otra mano, flexiona la muñeca llevando los dedos hacia abajo. Mantén 30 segundos. 3 repeticiones, 3 veces al día. Debe sentirse un estiramiento suave, nunca dolor.

Corrección de factores ergonómicos

La identificación y corrección de factores contribuyentes es crucial:

En el trabajo de oficina

  • Ratón ergonómico vertical o trackball para reducir la pronación constante
  • Altura adecuada de mesa y silla (codo flexionado 90º)
  • Teclado y ratón cercanos para evitar extensión excesiva del brazo
  • Pausas cada 30-40 minutos para movilizar y estirar
  • Alfombrilla con reposamuñecas

En actividades manuales

  • Herramientas con mangos ergonómicos y acolchados
  • Evitar agarres forzados o con el brazo totalmente extendido
  • Alternar tareas para no sobrecargar el mismo grupo muscular
  • Usar herramientas eléctricas en lugar de manuales cuando sea posible

En deportes de raqueta

  • Evaluación profesional de la técnica
  • Raqueta con peso y balance adecuados (consejo de un profesional)
  • Empuñadura del tamaño correcto (debe haber espacio de un dedo entre los dedos y la palma al agarrar)
  • Encordado con tensión moderada (no muy tenso)
  • Calentamiento específico antes de jugar
  • Progresión gradual del volumen de entrenamiento

Prevención de la epicondilitis

Para evitar el desarrollo de epicondilitis o prevenir recaídas:

Fortalecimiento preventivo. Mantén un programa de ejercicios excéntricos 2-3 veces por semana, incluso cuando no haya síntomas. 10 minutos pueden prevenir meses de dolor.

Calentamiento adecuado. Antes de actividades deportivas o laborales intensas, dedica 10-15 minutos a calentar: movilizaciones de muñeca y codo, estiramientos dinámicos y activación muscular progresiva.

Técnica correcta. En deportes, trabaja con un entrenador para optimizar tu técnica. Una técnica incorrecta es la causa raíz de muchas epicondilitis en tenistas.

Equipamiento adecuado. Invierte en herramientas ergonómicas y equipo deportivo de calidad adaptado a tus características.

Escucha las señales tempranas. No ignores las primeras molestias. Una epicondilitis incipiente es mucho más fácil de tratar que una cronificada de meses o años.

Equilibrio muscular. Fortalece también los músculos flexores de la muñeca para mantener equilibrio. Un desequilibrio importante predispone a lesiones.

Gestión de la carga. Evita aumentos bruscos en el volumen o intensidad de actividad. La regla del 10% (no aumentar más del 10% semanal) es válida para cualquier actividad repetitiva.

¿Cuándo considerar la cirugía?

La cirugía es raramente necesaria, pero puede considerarse cuando:

  • Falta de respuesta a tratamiento conservador intensivo y bien ejecutado durante 6-12 meses
  • Dolor severo que interfiere significativamente con actividades de la vida diaria
  • Dificultad para mantener el empleo por la limitación funcional
  • Desgarros tendinosos completos documentados por ecografía o resonancia magnética
  • Presencia de calcificaciones grandes que no responden a ondas de choque

Sin embargo, incluso en estos casos, una segunda opinión y un intento con tratamientos avanzados como EPI u ondas de choque (si no se han probado) está justificado antes de optar por la cirugía.

Pronóstico

Con tratamiento adecuado, el pronóstico de la epicondilitis es excelente:

Casos agudos (menos de 6 semanas de evolución): 90-95% de resolución completa con tratamiento conservador en 6-8 semanas.

Casos subagudos (6 semanas a 3 meses): 80-90% de resolución con tratamiento que incluya EPI u ondas de choque en 8-12 semanas.

Casos crónicos (más de 3 meses): 70-80% de mejora significativa con tratamiento multimodal (EPI/ondas de choque + ejercicios excéntricos + corrección ergonómica) en 12-16 semanas.

La clave está en la adherencia al tratamiento, especialmente a los ejercicios excéntricos, y la corrección de los factores causales. Los pacientes que realizan los ejercicios de forma constante y modifican las actividades que causaron el problema tienen tasas de éxito muy superiores.

Conclusión

La epicondilitis lateral, aunque dolorosa y limitante, tiene solución sin necesidad de cirugía en la inmensa mayoría de los casos. En Clínica Xalus combinamos diagnóstico ecográfico preciso, tratamientos avanzados como la Electrólisis Percutánea Intratisular y ondas de choque, con un programa estructurado de ejercicios excéntricos y corrección de factores causales.

La recuperación requiere tiempo y constancia, pero los resultados son excelentes cuando el tratamiento se realiza adecuadamente desde el inicio. No permitas que el dolor de codo limite tu trabajo, tus deportes o tus actividades cotidianas. Un abordaje profesional e integral puede devolverte la funcionalidad completa.


¿Dolor en la parte externa del codo que no mejora?

En Clínica Xalus somos especialistas en el tratamiento de la epicondilitis. Diagnosticamos con ecografía de alta resolución y aplicamos los tratamientos más efectivos: EPI, ondas de choque, Indiba y programas personalizados de ejercicios.

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Cefaleas Tensionales y Migrañas
El Papel de la Osteopatía Craneal en su Tratamiento

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.