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Fisioterapia durante la menopausia: Estrategias para mitigar los cambios hormonales y mejorar el bienestar físico
Cómo la fisioterapia puede aliviar los efectos de los cambios hormonales durante la menopausia y mejorar la calidad de vida de las mujeres.

La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres que marca el final de la menstruación y la fertilidad. Aunque es un proceso biológico normal, los cambios hormonales que ocurren durante esta fase pueden generar una serie de síntomas incómodos y, en algunos casos, afectar la calidad de vida. Estos síntomas incluyen sofocos, insomnio, alteraciones emocionales y cambios en la estructura ósea y muscular. Afortunadamente, la fisioterapia es una herramienta poderosa para mitigar muchos de estos efectos y mejorar el bienestar general de las mujeres durante la menopausia.


Cambios hormonales y su impacto en el cuerpo

Durante la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógeno y progesterona, lo que desencadena una serie de cambios en el cuerpo. Estos cambios hormonales pueden afectar la densidad ósea, la masa muscular, la flexibilidad, la postura y la circulación. Algunas de las alteraciones más comunes incluyen:

Pérdida de masa ósea: El estrógeno ayuda a mantener la salud ósea, por lo que su disminución puede aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Cambios musculares: La pérdida de estrógeno también está asociada con la reducción de masa muscular, lo que puede llevar a debilidad y dolor.

Dolores articulares: La disminución de los niveles hormonales puede generar rigidez en las articulaciones y aumentar la incidencia de dolor en zonas como las rodillas, la cadera y la espalda.

Problemas posturales: El debilitamiento muscular y la alteración en la distribución de la grasa corporal pueden llevar a una mala postura, que a su vez puede provocar molestias y dolor.


¿Cómo la fisioterapia puede aliviar los síntomas de la menopausia?

La fisioterapia se centra en mejorar la movilidad, reducir el dolor, fortalecer el cuerpo y prevenir futuros problemas musculoesqueléticos. Con un enfoque integral, los fisioterapeutas pueden diseñar programas personalizados para cada mujer que atraviesa la menopausia, con el objetivo de aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida.

A. Fortalecimiento muscular y mantenimiento de la masa ósea

El debilitamiento muscular es uno de los efectos más comunes durante la menopausia, y este puede afectar la estabilidad y funcionalidad del cuerpo. La fisioterapia puede ser clave para prevenir la pérdida de masa muscular, al incorporar ejercicios de fortalecimiento específicos. Además, la actividad física regular ayuda a mantener la densidad ósea, reduciendo el riesgo de fracturas.

Ejercicios recomendados:

  • Entrenamiento de resistencia: Usar pesas ligeras o bandas elásticas para fortalecer los músculos y mejorar la densidad ósea.

  • Sentadillas y estiramientos: Ayudan a mantener la flexibilidad y la fuerza en las piernas y la cadera, reduciendo el riesgo de caídas.

B. Prevención y tratamiento del dolor articular

La fisioterapia también es eficaz en la reducción de los dolores articulares que suelen acompañar a la menopausia. Los fisioterapeutas pueden enseñar ejercicios de bajo impacto que ayuden a mejorar la movilidad articular y reducir la inflamación.

Ejercicios recomendados:

  • Ejercicios de rango de movimiento: Ayudan a mejorar la flexibilidad de las articulaciones y a aliviar el dolor.

  • Técnicas de liberación miofascial: Consisten en aplicar presión sobre los músculos y los puntos de tensión para reducir el dolor y la rigidez.

C. Mejora de la postura y equilibrio

La pérdida de masa muscular y la redistribución de la grasa corporal pueden afectar la postura. La fisioterapia puede trabajar en ejercicios posturales que ayuden a corregir las malas posturas y a fortalecer el core (zona media del cuerpo), esencial para mantener una postura erguida.

Ejercicios recomendados:

  • Ejercicios de fortalecimiento del core: Ayudan a estabilizar la columna vertebral y mejorar la postura.

  • Ejercicios de equilibrio: La mejora del equilibrio reduce el riesgo de caídas, que es particularmente importante para las mujeres postmenopáusicas, quienes tienen un mayor riesgo de fracturas.

D. Alivio de los síntomas de la menopausia mediante técnicas manuales

Las técnicas manuales de fisioterapia, como los masajes terapéuticos y la movilización de tejidos blandos, pueden aliviar la tensión muscular, mejorar la circulación sanguínea y reducir la rigidez de las articulaciones. Además, pueden ser útiles para reducir los síntomas de ansiedad y estrés que a menudo acompañan la menopausia.

Técnicas recomendadas:

  • Masajes descontracturantes: Ayudan a aliviar la tensión en los músculos y a mejorar la circulación.

  • Movilización de tejidos blandos: Aumenta la elasticidad de los músculos y reduce la rigidez articular.

E. Mejora del bienestar general y reducción del estrés

La menopausia puede ser una etapa emocionalmente desafiante, y los cambios hormonales pueden causar fluctuaciones en el estado de ánimo, ansiedad e incluso depresión. La fisioterapia, al fomentar la actividad física, también ayuda a reducir los niveles de estrés, mejora el estado de ánimo y promueve la liberación de endorfinas, las hormonas del bienestar.

Actividades recomendadas:

  • Ejercicio aeróbico: Caminar, nadar o andar en bicicleta son actividades que pueden mejorar la circulación, reducir el estrés y aumentar la energía.

  • Técnicas de relajación: El yoga y la respiración controlada pueden ayudar a reducir la tensión y la ansiedad.


La importancia del enfoque personalizado

Cada mujer experimenta la menopausia de manera diferente, por lo que es esencial que el tratamiento fisioterapéutico sea personalizado. Un fisioterapeuta especializado puede evaluar las necesidades específicas de cada mujer, teniendo en cuenta su nivel de actividad, su historial de salud y sus síntomas particulares. Esto garantiza que los ejercicios y las técnicas sean adecuados para mejorar su bienestar de manera efectiva.


Artículo revisado por: Francisco Garrido Luque, Fisioterapeuta.


Fisioterapia para alpinistas y escaladores: Cómo prevenir lesiones en alturas extremas
Estrategias efectivas de fisioterapia para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento de alpinistas y escaladores en terrenos extremos.

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.