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Tendinopatías crónicas: por qué tu tendinitis no mejora (y qué sí funciona)

Llevas meses —a veces años— conviviendo con un dolor que no se va. Te levantas por la mañana y te duele al apoyar el pie. Levantas el brazo para coger algo del armario y sientes un pinchazo en el hombro. Has probado reposo, hielo, ibuprofeno, incluso alguna infiltración. Mejoras unos días, recaes, y vuelta a empezar.

Si te reconoces en esta descripción, probablemente no tienes una tendinitis. Tienes una tendinopatía crónica. Y es importante que entiendas la diferencia, porque el tratamiento que funciona para una no cura la otra.

En este artículo vamos a explicarte, en lenguaje claro, qué le está pasando a tu tendón, por qué los antiinflamatorios no lo curan, y qué tratamientos sí han demostrado funcionar según la evidencia científica actual.

¿Tendinitis o tendinopatía? El cambio de paradigma que pocos conocen

Durante décadas se pensaba que el dolor persistente en un tendón era por inflamación crónica: de ahí el nombre "tendin-itis" (el sufijo -itis significa inflamación). Pero desde hace unos 20 años, las biopsias y las ecografías de alta resolución han demostrado que en los tendones con dolor crónico apenas hay células inflamatorias.

Lo que hay es otra cosa: un tendón degenerado. Sus fibras de colágeno están desorganizadas, hay micro-desgarros sin cicatrizar, acumulación anormal de agua y, en algunos casos, depósitos de calcio. A esto se le llama tendinosis o, de forma más amplia, tendinopatía.

Por eso hoy los especialistas hablamos de:

  • Tendinitis: inflamación aguda, real, que dura días o pocas semanas.

  • Tendinopatía / tendinosis: degeneración crónica del tendón, sin inflamación clara, que dura meses o años.

Esta distinción no es un capricho académico. Es lo que explica por qué tu "tendinitis" no mejora.

Las 3 tendinopatías más frecuentes que vemos en consulta

En Clínica Xalus tratamos todos los días pacientes con dolor crónico que ya han pasado por múltiples tratamientos sin éxito. Estas son las tres tendinopatías y entesopatías más habituales:

1. Fascitis plantar espolón calcáneo

El dolor en la planta del pie, sobre todo al dar los primeros pasos de la mañana, es una de las consultas más frecuentes. Aunque la llamemos "fascitis", en la mayoría de los casos crónicos tampoco hay inflamación: hay degeneración de la fascia en su inserción con el hueso del talón (calcáneo).

En muchos pacientes esa fascia degenerada acaba generando un depósito de calcio que aparece en la radiografía como un espolón calcáneo. Pero ojo: el espolón no es la causa del dolor, es una consecuencia. De hecho, mucha gente tiene espolón y no le duele, y otros tienen dolor intenso sin espolón. Puedes profundizar en esta patología en nuestras páginas específicas de fascitis plantar espolón calcáneo.

2. Tendinitis de hombro (manguito rotador)

El hombro es otra víctima habitual. El manguito rotador —el conjunto de cuatro tendones que estabilizan y mueven tu brazo— es muy vulnerable a la sobrecarga. Duele especialmente al levantar el brazo por encima de la cabeza, al dormir sobre ese lado, o al hacer movimientos como peinarse o abrocharse el sujetador.

Cuando se cronifica, hablamos de tendinopatía del supraespinoso (el más frecuente) y, en algunos casos, de tendinitis calcificante cuando hay un depósito de calcio en el tendón. Lo desarrollamos con detalle en nuestra página sobre tendinitis de hombro en Málaga.

3. Codo de tenista, tendón rotuliano y aquíleo

Otras localizaciones frecuentes son la epicondilitis (codo de tenista), la tendinopatía rotuliana (dolor en la rodilla del saltador) y la tendinopatía aquílea (en el tendón de Aquiles). Todas comparten el mismo mecanismo: sobrecarga repetida → degeneración del colágeno → dolor crónico.

Por qué los antiinflamatorios no curan tu tendón

Aquí viene la clave. Si lo que tienes es una tendinopatía degenerativa, no inflamatoria, tomar antiinflamatorios (ibuprofeno, diclofenaco, etc.) tiene un efecto limitado:

  1. Enmascaran el dolor sin resolver la causa.

  2. No estimulan la regeneración del tendón (e incluso hay estudios que sugieren que podrían ralentizarla).

  3. Te permiten seguir cargando un tejido que sigue dañado, lo que empeora la lesión a medio plazo.

Lo mismo ocurre con las infiltraciones de corticoides: pueden dar un alivio rápido espectacular, pero la evidencia muestra que a los 6-12 meses los pacientes infiltrados suelen estar peor que los que no lo fueron, porque el corticoide debilita el tejido tendinoso.

Esto no significa que nunca haya que tomar antiinflamatorios ni infiltrarse: en la fase aguda pueden tener su lugar. Pero no son el tratamiento de fondo de una tendinopatía crónica.

El círculo vicioso del dolor crónico tendinoso

Cuando un tendón lleva meses degenerado, se instaura un círculo que se autorretroalimenta:

  1. El tendón dañado no tolera la carga habitual.

  2. El cerebro se vuelve más sensible al dolor (sensibilización central).

  3. Evitas moverlo → pierdes fuerza y elasticidad.

  4. Cuando vuelves a moverlo con menos capacidad, duele más.

  5. Vuelta al paso 1.

Para romper este círculo necesitas dos cosas: estimular la regeneración del tejido y reeducar la carga de forma progresiva. Ni el reposo absoluto ni seguir como si nada funcionan.

Los tratamientos que sí funcionan en una tendinopatía crónica

La buena noticia es que hoy disponemos de técnicas con evidencia sólida que pueden revertir la tendinopatía, no solo calmar el síntoma. Estos son los más efectivos:

Ondas de choque extracorpóreas

Las ondas de choque son pulsos acústicos de alta energía que, al impactar sobre el tendón dañado, provocan un efecto doble: rompen depósitos de calcio (especialmente útiles en espolón calcáneo y tendinitis calcificante de hombro) y estimulan la neovascularización del tendón, favoreciendo su regeneración. Es uno de los tratamientos con mayor respaldo científico en tendinopatías crónicas, con tasas de éxito superiores al 70% en protocolos de 3-6 sesiones.

EPI – Electrólisis Percutánea Intratisular

La EPI es una técnica guiada por ecografía en la que se aplica una corriente galvánica a través de una aguja fina directamente sobre el tejido degenerado. Esa corriente destruye localmente el tejido patológico y desencadena una respuesta inflamatoria controlada que sí regenera el tendón (porque parte de una inflamación real y útil, no de una degeneración crónica). Funciona especialmente bien en tendinopatías rebeldes que no han respondido a ondas de choque.

Ejercicio terapéutico progresivo

Puede sonar menos sofisticado, pero es imprescindible. Los protocolos de carga excéntrica (tipo Alfredson) y de Heavy Slow Resistance (HSR) han demostrado reorganizar las fibras de colágeno del tendón. La clave es la progresión: ni muy poco ni demasiado. Un fisioterapeuta especializado diseña la curva de carga adecuada a tu caso.

Tecnologías complementarias: INDIBA, láser y neuromodulación

En función del cuadro, combinamos las técnicas anteriores con:

El protocolo concreto se decide siempre después de una valoración ecográfica, porque sin saber exactamente qué estructura está dañada y en qué fase se encuentra, cualquier tratamiento es a ciegas.

Cuánto tarda en recuperarse un tendón (la verdad incómoda)

Vamos a ser honestos: un tendón se recupera más despacio que un músculo. Mientras una contractura muscular puede resolverse en una o dos semanas, una tendinopatía crónica necesita entre 3 y 6 meses de trabajo bien planteado para curarse de verdad. No hay atajos ni inyecciones milagrosas.

Lo que sí podemos hacer —y en eso se basa nuestra filosofía en Xalus— es reducir ese tiempo al mínimo posible combinando las técnicas adecuadas y evitando que recaigas. Los pacientes que llegan después de años de probar cosas sueltas suelen resolver su problema en un plazo mucho menor del que imaginaban, porque por fin se ataca la causa real.

¿Cuándo debes consultar con un especialista?

Estas son señales claras de que tu "tendinitis" ya no es aguda y necesita un abordaje especializado:

  • Llevas más de 6 semanas con el mismo dolor.

  • Mejoras con reposo pero recae en cuanto retomas actividad.

  • Los antiinflamatorios ya no te hacen el efecto de antes.

  • El dolor te limita al dormir, al caminar o en actividades cotidianas.

  • Ya te has infiltrado una o más veces sin solución definitiva.

En cualquiera de estos escenarios, una valoración con ecografía musculoesquelética te dirá exactamente qué tienes y qué protocolo necesitas.

Preguntas frecuentes sobre tendinopatías crónicas

¿Puedo seguir entrenando con una tendinopatía crónica?

En la mayoría de los casos sí, pero con carga controlada. El reposo absoluto empeora el pronóstico. Un fisioterapeuta te indicará qué ejercicios sí y cuáles no durante el tratamiento.

¿Las ondas de choque duelen?

Son molestas, no dolorosas. La intensidad se regula en consulta hasta un nivel tolerable. La sesión dura unos 10-15 minutos.

¿Cubre el seguro el tratamiento?

Depende de la compañía. En Xalus trabajamos con las principales aseguradoras; consulta con nosotros tu caso concreto.

¿La tendinopatía desaparece para siempre?

Con un tratamiento completo y un programa de mantenimiento, la mayoría de pacientes vuelve a la normalidad sin recaer. La clave es no detener el proceso a medias cuando desaparece el dolor: el tendón tarda en reestructurarse.

¿Necesito operarme?

En tendinopatías crónicas la cirugía es el último recurso. Menos del 10% de los casos llega a necesitarla si se trata correctamente con técnicas como EPI y ondas de choque.


Recupera tu tendón. Y tu vida normal.

En Clínica Xalus llevamos más de una década especializándonos en tendinopatías crónicas y dolor persistente. Combinamos diagnóstico ecográfico, las técnicas con mayor evidencia científica y un equipo multidisciplinar para que dejes de convivir con un dolor que no tiene por qué acompañarte.

Si llevas meses con dolor en el talón, el hombro, el codo o cualquier otro tendón, no asumas que es "normal". Tiene solución.

👉 Pide tu cita de valoración o llámanos al 952 17 45 50. Te atenderemos en nuestra clínica de Avenida Imperio Argentina 23, Málaga.


Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye el diagnóstico profesional. Cada caso requiere una valoración individualizada.

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