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La vida sedentaria: Impacto en la salud física y mental y el papel de la fisioterapia
Descubre cómo el sedentarismo afecta nuestra salud física y mental, y cómo la fisioterapia puede ayudarte a contrarrestar sus efectos y promover una vida activa y equilibrada.

La vida moderna, marcada por largas jornadas laborales frente a una pantalla, el uso de medios de transporte para casi todo y el tiempo dedicado a actividades sedentarias, como ver series o navegar en redes sociales, nos ha llevado a un estilo de vida cada vez más sedentario. Aunque parezca inofensivo, el sedentarismo tiene profundos efectos en nuestra salud física y mental, y el rol de la fisioterapia es fundamental para contrarrestar estos efectos y promover una vida activa y saludable. En este artículo, exploraremos cómo el sedentarismo impacta nuestra vida, y cómo la fisioterapia, junto a un enfoque integral de salud mental y física, puede ayudarnos a recuperar el equilibrio.


Impacto del sedentarismo en la salud física

Pasar horas sentado cada día trae consecuencias evidentes para nuestro cuerpo. Entre los efectos más comunes del sedentarismo en la salud física, se encuentran:

  • Dolor y Rigidez Muscular: Las posturas mantenidas, especialmente la posición de sentado, generan tensiones en zonas específicas, como la espalda baja, el cuello y los hombros. Esta tensión sostenida provoca dolores y rigidez que limitan la movilidad y favorecen la aparición de lesiones.

  • Pérdida de Masa Muscular y Ósea: La falta de movimiento contribuye a la pérdida de fuerza muscular y densidad ósea, especialmente en personas de mayor edad. Esta disminución hace que el cuerpo sea más vulnerable a fracturas y caídas, comprometiendo la autonomía y calidad de vida.

  • Problemas Circulatorios: Permanecer sentado por períodos prolongados afecta la circulación sanguínea, especialmente en las piernas, lo que puede derivar en problemas como varices, hinchazón, y en casos extremos, trombosis.

  • Aumento de Peso y Problemas Metabólicos: La falta de actividad física reduce el gasto calórico diario, lo que, junto con una dieta inadecuada, lleva al aumento de peso. Además, el sedentarismo se asocia a problemas metabólicos como la resistencia a la insulina, que puede ser precursora de la diabetes tipo 2.


Efectos del sedentarismo en la salud mental

Aunque los efectos físicos del sedentarismo son más visibles, la salud mental también se ve afectada:

  • Estrés y Ansiedad: La falta de actividad física disminuye la liberación de endorfinas, las llamadas "hormonas de la felicidad". Esto contribuye a niveles más altos de estrés y ansiedad, afectando el bienestar emocional.

  • Aislamiento Social: El sedentarismo suele estar vinculado a actividades solitarias, como el uso de dispositivos electrónicos, lo que puede llevar al aislamiento social y la disminución de las interacciones cara a cara, fundamentales para una buena salud mental.

  • Problemas de Sueño: La falta de actividad física afecta el ritmo circadiano, lo que a menudo deriva en problemas de sueño. El insomnio y otros trastornos del sueño impactan la salud mental, generando cansancio, falta de concentración y, en muchos casos, irritabilidad.

  • Depresión: Varios estudios han demostrado una conexión entre la falta de actividad física y la depresión. La inactividad limita el bienestar y favorece la aparición de pensamientos negativos, afectando seriamente el estado de ánimo.


El papel de la fisioterapia en el combate del sedentarismo

La fisioterapia no solo se enfoca en el tratamiento de dolencias específicas, sino que juega un rol crucial en la prevención y en la promoción de una vida más activa. A continuación, exploramos cómo un fisioterapeuta puede ayudarte a combatir los efectos del sedentarismo:

  • Evaluación y Educación Postural: Un fisioterapeuta puede identificar problemas posturales y sugerir modificaciones para aliviar tensiones. La educación postural ayuda a adoptar mejores posiciones, tanto en el lugar de trabajo como en actividades diarias, minimizando dolores y molestias.

  • Ejercicios de Movilidad y Fortalecimiento: El fisioterapeuta puede diseñar un plan personalizado con ejercicios que ayuden a mejorar la movilidad, el rango de movimiento y la flexibilidad, lo que contrarresta los efectos de la inactividad prolongada.

  • Recomendación de Ejercicios Aeróbicos y de Bajo Impacto: Incorporar ejercicios de bajo impacto, como caminar, nadar o el uso de bicicletas estáticas, es fundamental para mejorar la circulación, la resistencia cardiovascular y la salud mental. El fisioterapeuta puede guiar a cada paciente en la selección de actividades seguras y efectivas.

  • Promoción de Pausas Activas: Los fisioterapeutas fomentan la práctica de pausas activas, es decir, pequeños descansos en los que se realizan estiramientos y movimientos para contrarrestar la inactividad. Estas pausas son ideales para personas con trabajos de escritorio o largas jornadas sedentarias.


El enfoque integral: fisioterapia, salud física y mental

Para combatir eficazmente el sedentarismo, es esencial adoptar un enfoque integral. La fisioterapia, combinada con estrategias de salud mental, puede hacer una gran diferencia en la calidad de vida de las personas. Aquí algunos consejos adicionales:

  • Incorporar la Meditación y el Mindfulness: La meditación puede reducir los niveles de ansiedad y estrés, promoviendo un estado mental más saludable. Los fisioterapeutas pueden incluir estas prácticas en el tratamiento para maximizar los beneficios.

  • Establecer Metas Realistas: Es importante que el cambio de hábitos sea gradual y sostenible. Un fisioterapeuta puede ayudar a establecer metas alcanzables, como empezar con caminatas cortas y aumentar gradualmente el tiempo o la intensidad de la actividad.

  • Promover el Bienestar Mental: Las actividades físicas liberan endorfinas, mejoran el estado de ánimo y aumentan la energía. Además, el fisioterapeuta puede recomendar ejercicios que mejoren tanto la salud física como la emocional, y motivar al paciente a mantener una rutina.

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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.