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Cómo mejorar la flexibilidad con fisioterapia: Ejercicios para un cuerpo más ágil
Ejercicios y técnicas de fisioterapia para aumentar la flexibilidad y mejorar la movilidad corporal

La flexibilidad es uno de los componentes más importantes de la salud física. Mantener un rango adecuado de movimiento en las articulaciones y los músculos no solo mejora el rendimiento deportivo, sino que también facilita las actividades cotidianas, previene lesiones y mejora la postura. Sin embargo, con el tiempo, la flexibilidad puede disminuir debido a factores como la falta de actividad física, el envejecimiento o las lesiones. Afortunadamente, la fisioterapia ofrece herramientas efectivas para mejorar la flexibilidad y lograr un cuerpo más ágil, saludable y libre de tensiones.


¿Por qué es importante la flexibilidad?

La flexibilidad implica la capacidad de mover una articulación a través de su rango completo de movimiento. No solo es esencial para la realización de ejercicios o deportes, sino también para llevar a cabo tareas cotidianas como agacharse, levantar objetos, girar el cuerpo o alcanzar algo en una estantería alta.

Algunos de los beneficios clave de mejorar la flexibilidad incluyen:

  • Prevención de lesiones: Los músculos flexibles son menos propensos a desgarrarse o tensarse durante la actividad física.

  • Mejora de la postura: La flexibilidad adecuada en la parte inferior de la espalda, las caderas y los hombros ayuda a mantener una postura correcta.

  • Reducción de dolores y molestias: El estiramiento regular puede aliviar tensiones musculares y rigidez, reduciendo dolores crónicos.

  • Mejor circulación sanguínea: Los estiramientos aumentan el flujo de sangre y nutrientes a los músculos y tejidos.

  • Aumento de la movilidad y agilidad: La flexibilidad facilita la ejecución de movimientos más amplios, mejorando la capacidad para realizar actividades físicas y cotidianas.


¿Cómo puede la fisioterapia ayudar a mejorar la flexibilidad?

La fisioterapia ofrece un enfoque especializado y dirigido para mejorar la flexibilidad a través de técnicas personalizadas que abordan las necesidades específicas de cada persona. Los fisioterapeutas no solo enseñan ejercicios de estiramiento, sino que también abordan la causa subyacente de la rigidez o la limitación del movimiento, como posturas incorrectas, lesiones previas o desequilibrios musculares.

Algunos de los enfoques más efectivos que los fisioterapeutas utilizan para mejorar la flexibilidad incluyen:

1. Estiramiento asistido

El estiramiento asistido por un fisioterapeuta es una técnica que permite que el terapeuta ayude al paciente a alcanzar una mayor amplitud de movimiento durante el estiramiento. Este tipo de estiramiento es particularmente útil para personas que tienen una movilidad limitada o que están rehabilitándose de una lesión.

Beneficio: Incrementa la longitud de los músculos de forma controlada y segura, mejorando el rango de movimiento sin riesgo de lesión.

Ejemplo: Estiramiento de los isquiotibiales (músculos de la parte posterior del muslo) con la ayuda de un fisioterapeuta para alcanzar un mayor estiramiento.

2. Técnicas de liberación miofascial

La liberación miofascial es una técnica de masaje que se utiliza para aliviar la tensión en los músculos y el tejido conectivo (fascia). La fascia es un tejido que rodea los músculos y puede volverse rígido o adherirse a los músculos, limitando el movimiento. Los fisioterapeutas utilizan esta técnica para liberar esas restricciones, mejorando así la flexibilidad.

Beneficio: Reduce la rigidez y las adherencias en los músculos y la fascia, lo que mejora la movilidad y el estiramiento.

Ejemplo: Liberación de la fascia en la zona lumbar o en las piernas para mejorar la flexibilidad de la cadera y la espalda baja.

3. Técnicas de estiramiento dinámico

El estiramiento dinámico implica mover una articulación a través de su rango de movimiento de forma controlada y repetitiva. A diferencia del estiramiento estático, en el que se mantiene una posición durante un tiempo, el estiramiento dinámico ayuda a mejorar la flexibilidad activa y la movilidad de las articulaciones.

Beneficio: Mejora la elasticidad muscular y la movilidad articular, preparando el cuerpo para el ejercicio y las actividades diarias.

Ejemplo: Balanceo de piernas hacia adelante y hacia atrás para estirar los músculos de la cadera.

4. Ejercicios de fortalecimiento para apoyar la flexibilidad

La flexibilidad no solo depende de los músculos, sino también de la fuerza muscular que los acompaña. El fortalecimiento de los músculos estabilizadores puede ayudar a mejorar la flexibilidad al permitir que los músculos se estiren y se mantengan en su rango óptimo sin riesgo de lesiones.

Beneficio: Un cuerpo más fuerte es capaz de sostener y mantener una mayor flexibilidad, especialmente en áreas como la espalda, las piernas y el abdomen.

Ejemplo: Ejercicios como las planchas o el puente ayudan a fortalecer la parte inferior del cuerpo y la zona central (core), lo que contribuye a una mayor estabilidad y flexibilidad.


Ejercicios de fisioterapia para mejorar la flexibilidad

A continuación, te mostramos algunos ejercicios prácticos de fisioterapia que puedes incorporar en tu rutina para mejorar tu flexibilidad de manera segura y efectiva:

1. Estiramiento de los isquiotibiales

Cómo hacerlo: Siéntate en el suelo con las piernas estiradas frente a ti. Inclínate lentamente hacia adelante, manteniendo la espalda recta, e intenta tocar los dedos de los pies. Si no puedes llegar tan lejos, alcanza hasta donde te resulte cómodo y mantén la posición durante 20-30 segundos.

Beneficio: Estira los músculos de la parte posterior de los muslos y mejora la flexibilidad de las caderas.

2. Estiramiento de la parte superior de la espalda y los hombros

Cómo hacerlo: Coloca las manos entrelazadas al frente de tu cuerpo, con los brazos estirados. Empuja hacia adelante, separando los omóplatos y sintiendo el estiramiento en la parte superior de la espalda y los hombros. Mantén la posición durante 20-30 segundos.

Beneficio: Mejora la flexibilidad de los músculos de la parte superior de la espalda y los hombros, lo que favorece una mejor postura.

3. Estiramiento de los flexores de la cadera

Cómo hacerlo: Da un paso hacia adelante con una pierna y flexiona la rodilla, mientras mantienes la pierna trasera estirada. Empuja las caderas hacia adelante para estirar la parte delantera de la cadera. Mantén durante 20-30 segundos y cambia de pierna.

Beneficio: Estira los músculos de la cadera y la parte inferior de la espalda, dos áreas que a menudo se vuelven tensas debido a la falta de actividad.

4. Rotación de la columna vertebral

Cómo hacerlo: Siéntate en una silla con los pies firmemente en el suelo. Coloca una mano en la parte posterior de la silla y gira el torso hacia un lado, manteniendo la posición durante 20-30 segundos. Cambia de lado.

Beneficio: Mejora la movilidad y flexibilidad de la columna vertebral, lo que favorece una mejor postura y menor rigidez en la espalda.

5. Estiramiento de cuádriceps

Cómo hacerlo: De pie, agárrate de una silla o pared para equilibrarte. Lleva uno de los pies hacia los glúteos, sujetando el tobillo con la mano. Mantén la rodilla alineada con la otra pierna y siente el estiramiento en el muslo delantero. Mantén durante 20-30 segundos y cambia de pierna.

Beneficio: Estira los músculos de la parte delantera del muslo, ayudando a mantener la flexibilidad de las rodillas y las caderas.


Consejos para mantener la flexibilidad

Sé constante: La flexibilidad no se mejora de la noche a la mañana. Es importante realizar estiramientos de forma regular (al menos 3-4 veces por semana) para ver resultados a largo plazo.

No te excedas: Escucha a tu cuerpo. Si sientes dolor (más allá de una ligera incomodidad), detente y no forcé el estiramiento.

Respira profundamente: Mantén una respiración constante y relajada durante los estiramientos. Esto ayudará a que tus músculos se relajen y se estiren mejor.


Fisioterapia en personas con Parkinson: Mejora de la movilidad y calidad de vida
Cómo la fisioterapia puede mejorar la movilidad y la calidad de vida en personas con Parkinson

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.