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Esclerosis múltiple: Cómo abordar una enfermedad compleja desde el movimiento
Descubre cómo la fisioterapia puede mejorar la calidad de vida de las personas con esclerosis múltiple, abordando síntomas como la fatiga, problemas de movilidad y espasticidad.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de ser compleja y variar en su evolución, la fisioterapia juega un papel fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.


¿Qué es la esclerosis múltiple?

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca la mielina, una sustancia que recubre las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal. Este daño interrumpe la capacidad de los nervios para enviar señales de manera eficiente, lo que provoca una amplia variedad de síntomas. Dependiendo de la persona, la progresión puede ser lenta o rápida, y los síntomas pueden aparecer y desaparecer, o empeorar con el tiempo.

Existen diferentes tipos de esclerosis múltiple, siendo los más comunes:

  • EM Remitente-Recurrente (EMRR): Se caracteriza por brotes de síntomas (recaídas) seguidos de periodos de remisión.

  • EM Secundaria Progresiva (EMSP): Inicialmente es similar a la EMRR, pero con el tiempo los síntomas empeoran progresivamente.

  • EM Primaria Progresiva (EMPP): Los síntomas empeoran lentamente desde el inicio sin periodos de remisión claros.

  • EM Progresiva Recurrente (EMPR): Es menos común y presenta un empeoramiento constante con brotes de recaídas.


Síntomas de la esclerosis múltiple

Los síntomas de la EM varían ampliamente según la localización y el grado de daño en el sistema nervioso. Entre los más comunes se encuentran:

  • Fatiga: Uno de los síntomas más comunes, puede ser debilitante y afectar la vida diaria.

  • Problemas motores: Como debilidad muscular, espasticidad, temblores y dificultad para caminar.

  • Problemas sensoriales: Entumecimiento o sensaciones anormales en distintas partes del cuerpo.

  • Problemas de coordinación y equilibrio: Ataxia, mareos, caídas frecuentes.

  • Problemas de visión: Visión borrosa, doble visión, o incluso pérdida de visión en uno de los ojos.

  • Disfunción vesical e intestinal: Incontinencia o dificultad para vaciar la vejiga.

  • Alteraciones cognitivas: Dificultades en la memoria, concentración y toma de decisiones.

  • Cambios emocionales: Depresión, ansiedad y cambios de humor.


El rol de la fisioterapia en la esclerosis múltiple

La fisioterapia es una parte integral del manejo de la esclerosis múltiple, ya que se centra en preservar y mejorar las capacidades físicas del paciente. El enfoque terapéutico se personaliza en función de los síntomas, la progresión de la enfermedad y los objetivos individuales. A continuación, describimos cómo puede ayudar la fisioterapia en varios aspectos clave:

1. Mejora de la movilidad y la fuerza muscular

Los problemas de movilidad, debilidad y espasticidad son desafíos comunes para las personas con EM. La fisioterapia incluye ejercicios de fortalecimiento muscular y estiramientos para reducir la rigidez y mejorar la funcionalidad. Ejercicios específicos pueden ayudar a mejorar la marcha y el equilibrio, lo que reduce el riesgo de caídas.

Ejemplo de ejercicios:

  • Fortalecimiento de los músculos centrales: Mejora la postura y el equilibrio.

  • Estiramientos regulares: Mantienen la flexibilidad y alivian la espasticidad.

  • Ejercicios de resistencia: Ayudan a mejorar la resistencia general, lo que es crucial para combatir la fatiga.

2. Mejorar el equilibrio y la coordinación

Los problemas de coordinación (ataxia) y el equilibrio son comunes, lo que puede afectar la capacidad de realizar tareas cotidianas y aumentar el riesgo de caídas. Los fisioterapeutas emplean ejercicios que desafían el equilibrio, como ejercicios sobre superficies inestables y entrenamientos que mejoran la propiocepción.

Ejemplo de técnicas:

  • Ejercicios en plataformas inestables: Fomentan el control postural y el equilibrio.

  • Entrenamiento con apoyo progresivo: Ayuda a recuperar el equilibrio de manera segura.

3. Tratamiento del dolor y espasticidad

La fisioterapia también incluye técnicas para aliviar el dolor y la espasticidad, que pueden ser debilitantes para los pacientes. Las técnicas manuales, como masajes terapéuticos, y el uso de electroterapia (TENS) pueden reducir estos síntomas.

Ejemplo de tratamientos:

  • Terapia manual: Para aliviar puntos de tensión muscular y mejorar la movilidad.

  • Hidroterapia: El agua caliente reduce la espasticidad y facilita el movimiento sin esfuerzo excesivo.

4. Manejo de la fatiga

La fatiga es uno de los síntomas más debilitantes en la EM. Los fisioterapeutas pueden enseñar a los pacientes técnicas de conservación de energía, planificación de actividades y cómo distribuir mejor su esfuerzo a lo largo del día para evitar el agotamiento.

Consejos prácticos:

  • Ejercicios de baja intensidad: Como caminar o nadar pueden ayudar a mejorar la resistencia sin causar agotamiento extremo.

  • Técnicas de respiración y relajación: Para optimizar la recuperación.

5. Rehabilitación cognitiva

La fisioterapia puede incluir aspectos de rehabilitación cognitiva, especialmente cuando la coordinación entre mente y cuerpo se ve afectada. Actividades combinadas que requieren concentración y movimiento pueden ayudar a mantener la agilidad mental y motora.

6. Ayudas técnicas y adaptaciones

En algunos casos, los fisioterapeutas ayudan a los pacientes a seleccionar ayudas técnicas como bastones, andadores o sillas de ruedas, y también ofrecen recomendaciones sobre cómo adaptar el entorno para hacerlo más accesible y seguro.


Beneficios emocionales y psicológicos de la fisioterapia

Además de los beneficios físicos, la fisioterapia también impacta positivamente en la salud mental de los pacientes con EM. La participación activa en la terapia física puede mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad, ya que proporciona una sensación de control sobre la enfermedad. El trabajo regular con un fisioterapeuta también ofrece apoyo emocional y una fuente de motivación continua para enfrentar los desafíos diarios.


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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.