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Fisioterapia acuática: Beneficios de la rehabilitación en el agua
Fisioterapia acuática: cómo el agua mejora la rehabilitación, reduce el dolor y mejora la movilidad sin sobrecargar las articulaciones.

La fisioterapia acuática es una modalidad terapéutica que utiliza el agua como medio principal para tratar diversas lesiones, mejorar la movilidad y aliviar el dolor. Esta forma de fisioterapia es especialmente eficaz en personas que sufren de lesiones articulares, musculares o condiciones que dificultan el movimiento. El agua ofrece propiedades únicas que permiten a los fisioterapeutas trabajar con los pacientes de manera más segura y efectiva, sin poner presión adicional en las articulaciones.


¿Qué es la fisioterapia acuática?

La fisioterapia acuática es una terapia que se realiza en una piscina terapéutica, donde se utilizan las propiedades del agua, como la flotabilidad, la resistencia y la compresión, para facilitar el tratamiento de diversas afecciones físicas. Las técnicas incluyen ejercicios de estiramiento, fortalecimiento muscular, trabajo de equilibrio y coordinación, todo ello realizado en el agua bajo la supervisión de un fisioterapeuta especializado.

El agua es el medio perfecto para trabajar el cuerpo de una forma más suave y controlada, reduciendo la tensión sobre las articulaciones y permitiendo que el paciente realice movimientos que serían dolorosos o difíciles de hacer en tierra firme.


Beneficios de la fisioterapia acuática

1. Reducción del impacto sobre las articulaciones

Una de las mayores ventajas de la fisioterapia acuática es la flotabilidad del agua, que ayuda a reducir la presión y el peso sobre las articulaciones. Esto es especialmente útil para pacientes con artritis, lesiones articulares o problemas de movilidad. La flotabilidad permite a los pacientes realizar ejercicios que normalmente no podrían hacer en tierra, ya que el agua soporta una parte de su peso corporal, disminuyendo el estrés sobre las articulaciones.

2. Mejora de la fuerza muscular

El agua proporciona resistencia natural al movimiento, lo que hace que los músculos trabajen más durante los ejercicios. Esta resistencia se adapta al ritmo del paciente, permitiendo un fortalecimiento gradual de los músculos. A medida que los músculos se fortalecen en el agua, los pacientes pueden transferir estos beneficios a sus movimientos fuera del agua, mejorando su capacidad para realizar actividades diarias con mayor facilidad.

3. Aumento de la movilidad y flexibilidad

El entorno acuático permite un rango de movimiento mucho mayor en comparación con los ejercicios realizados en seco. El agua reduce la gravedad, lo que facilita la realización de movimientos amplios y controlados, especialmente en casos de rigidez articular o después de una cirugía. Los ejercicios en el agua pueden ayudar a los pacientes a mejorar su flexibilidad y a recuperar el movimiento en las articulaciones, lo que resulta crucial para la rehabilitación después de una lesión.

4. Alivio del dolor y reducción de la inflamación

El efecto térmico del agua también juega un papel importante en la fisioterapia acuática. Cuando se utilizan piscinas con agua caliente, se pueden aliviar los dolores musculares y reducir la inflamación. El calor mejora la circulación sanguínea, lo que acelera la curación de los tejidos y alivia la rigidez. Además, el agua ejerce una compresión natural sobre el cuerpo, lo que también ayuda a reducir la hinchazón y mejora el drenaje linfático.

5. Mejora del equilibrio y la coordinación

La resistencia del agua obliga al cuerpo a trabajar más en términos de equilibrio y coordinación. Los ejercicios acuáticos son ideales para mejorar la estabilidad, especialmente en personas con problemas de equilibrio o aquellos que están en riesgo de caídas, como los pacientes de edad avanzada. Al trabajar en el agua, los pacientes pueden practicar movimientos más complejos sin el temor a caerse o lesionarse, lo que les da confianza para mejorar su equilibrio.

6. Ideal para la rehabilitación postquirúrgica y lesiones deportivas

La fisioterapia acuática es especialmente útil para la rehabilitación postquirúrgica, ya que permite a los pacientes comenzar a mover sus articulaciones y fortalecer los músculos de forma segura y sin riesgo de relesiones. Además, se puede realizar en las primeras etapas del proceso de recuperación, cuando la movilidad en tierra es limitada. Esto es particularmente beneficioso para personas que se están recuperando de una cirugía de rodilla, cadera, hombro o espalda.

Asimismo, es muy eficaz en la rehabilitación de lesiones deportivas. Los atletas pueden realizar ejercicios de bajo impacto que no interfieren con la curación de sus lesiones, lo que permite una recuperación más rápida y segura.

7. Reducción del estrés y mejora del bienestar emocional

El ejercicio en el agua también tiene beneficios para la salud mental. El ambiente acuático tiene un efecto relajante sobre el cuerpo y la mente. La hidroterapia (terapia en el agua) está asociada con la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, ayudando a los pacientes a mejorar su bienestar emocional durante la rehabilitación. El agua tiene un efecto tranquilizante, y el ejercicio acuático estimula la liberación de endorfinas, lo que genera una sensación de bienestar general.


¿Qué condiciones se tratan con fisioterapia acuática?

La fisioterapia acuática se utiliza para tratar una amplia gama de condiciones, incluyendo:

  • Lesiones deportivas: esguinces, distensiones, tendinitis, etc.

  • Artritis y otras enfermedades articulares.

  • Problemas de espalda: dolor lumbar crónico, hernias discales, etc.

  • Rehabilitación postquirúrgica: cirugía de rodilla, cadera, hombro, etc.

  • Enfermedades neurológicas: esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, parálisis cerebral.

  • Condiciones respiratorias: enfermedades pulmonares crónicas, como la EPOC, asma.

  • Condiciones musculoesqueléticas: dolor muscular crónico, fibromialgia.


¿Cómo se lleva a cabo una sesión de fisioterapia acuática?

Una sesión típica de fisioterapia acuática comienza con una evaluación de las capacidades del paciente, su nivel de dolor y sus objetivos de rehabilitación. Luego, el fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios en el agua, que puede incluir:

  • Ejercicios de estiramiento: para aumentar la flexibilidad y prevenir rigidez.

  • Ejercicios de fortalecimiento: utilizando la resistencia natural del agua.

  • Ejercicios de coordinación y equilibrio: para mejorar la estabilidad.

  • Técnicas de relajación: para reducir el estrés y la tensión muscular.

  • Técnicas de respiración: para mejorar la capacidad pulmonar y reducir la ansiedad.

El fisioterapeuta supervisa al paciente durante toda la sesión, asegurándose de que los ejercicios se realicen correctamente y ajustando la intensidad según sea necesario.


Artículo revisado por: Antonio González Gálvez, Fisioterapeuta.

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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.