Avenida Imperio Argentina 23, Malaga

952174550

info@xalus.es
Fisioterapia en deportes acuáticos: Surf, natación y buceo
Prevención y recuperación en deportes acuáticos: claves para mejorar el rendimiento en el agua.

Los deportes acuáticos como el surf, la natación y el buceo requieren habilidades físicas específicas, una buena movilidad y resistencia muscular. Sin embargo, también pueden generar lesiones por sobreuso, impactos o mala técnica. La fisioterapia desempeña un papel fundamental en la prevención y rehabilitación de lesiones, ayudando a mejorar el rendimiento y la seguridad de los deportistas en el agua.


Beneficios de la fisioterapia en los deportes acuáticos

Los deportes acuáticos requieren una combinación de fuerza, movilidad, coordinación y resistencia cardiovascular. La fisioterapia puede ayudar a:

  • Prevenir lesiones mediante la corrección de desequilibrios musculares y la mejora de la técnica deportiva.

  • Acelerar la recuperación de lesiones como esguinces, tendinitis o sobrecargas musculares.

  • Mejorar la movilidad y flexibilidad, esenciales para realizar movimientos fluidos y eficientes en el agua.

  • Optimizar la fuerza y resistencia en los músculos clave para cada deporte acuático.

  • Reeducar el sistema neuromuscular para mejorar el equilibrio y la coordinación en el agua.


Fisioterapia aplicada al surf

El surf es un deporte de alto impacto que exige fuerza en la parte superior del cuerpo para remar, estabilidad en el tronco y equilibrio en las piernas para mantenerse sobre la tabla. Las lesiones más comunes incluyen esguinces de tobillo, lesiones en los hombros y problemas en la zona lumbar.

Tratamientos fisioterapéuticos para surfistas:

  • Ejercicios de estabilización del tronco para mejorar el equilibrio y prevenir dolores lumbares.

  • Fortalecimiento del manguito rotador para proteger los hombros de sobrecargas por el remo.

  • Estiramientos de flexores de cadera y piernas para mejorar la movilidad y estabilidad al pararse en la tabla.

  • Terapia manual y masaje deportivo para aliviar la tensión muscular tras sesiones intensas de surf.


Fisioterapia para nadadores

La natación es un deporte de bajo impacto, pero las lesiones por sobreuso son comunes debido a los movimientos repetitivos en el agua. Las más frecuentes incluyen la "lesión del nadador" en los hombros, tendinitis rotuliana y problemas de columna por mala técnica.

Tratamientos fisioterapéuticos para nadadores:

  • Ejercicios de corrección postural para evitar sobrecargas en la columna vertebral.

  • Fortalecimiento del core y musculatura escapular para reducir el riesgo de lesiones en los hombros.

  • Movilizaciones articulares para mejorar la flexibilidad de la columna y caderas.

  • Ejercicios de propiocepción para mejorar la coordinación de los movimientos en el agua.


Fisioterapia en el buceo

El buceo es una actividad que requiere una excelente condición física, buena movilidad y control respiratorio. Sin embargo, los buceadores pueden sufrir problemas musculoesqueléticos, como compresión de columna por el peso del equipo, calambres musculares o problemas respiratorios por una mala técnica.

Tratamientos fisioterapéuticos para buceadores:

  • Ejercicios de respiración diafragmática para mejorar la oxigenación y el control bajo el agua.

  • Fortalecimiento de la musculatura dorsal y lumbar para soportar el equipo sin generar tensiones.

  • Estiramientos y movilidad articular para prevenir calambres y mejorar la flexibilidad en el agua.

  • Terapia acuática para reeducar la postura y adaptarse a la presión del medio acuático.


Consejos para prevenir lesiones en deportes acuáticos

  • Realizar un calentamiento adecuado antes de entrar al agua.

  • Mantener una buena técnica y corregir malos hábitos posturales.

  • Incluir ejercicios de fuerza y movilidad en la rutina de entrenamiento.

  • No ignorar el dolor y acudir a un fisioterapeuta en caso de molestias persistentes.

  • Mantener una hidratación adecuada y una alimentación equilibrada para un mejor rendimiento.


Artículo revisado por: Francisco Garrido Luque, Fisioterapeuta.

Estimulación temprana a través de la fisioterapia: ejercicios clave para fortalecer el desarrollo motor de tu bebé.
Ejercicios de fisioterapia para bebés y su desarrollo motor

Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.