Fisioterapia para alpinistas y escaladores: Cómo prevenir lesiones en alturas extremas
Estrategias efectivas de fisioterapia para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento de alpinistas y escaladores en terrenos extremos.
El alpinismo y la escalada son deportes que requieren no solo destreza técnica y preparación mental, sino también una excelente condición física. La exposición constante a las alturas extremas y las condiciones de trabajo bajo presión física pueden aumentar el riesgo de lesiones. Sin embargo, muchas de estas pueden prevenirse con una adecuada preparación física y un enfoque integral en la fisioterapia.
Lesiones comunes en alpinismo y escalada
Antes de hablar de prevención, es fundamental conocer las lesiones más comunes en estos deportes:
Lesiones musculares: El esfuerzo constante en los músculos de las piernas, la espalda y los hombros, además de los movimientos repetitivos, puede generar sobrecarga muscular. Los esguinces y distensiones son comunes.
Lesiones articulares: Las articulaciones, sobre todo las muñecas, los codos y los tobillos, son vulnerables debido a los giros y movimientos forzados.
Lesiones en tendones y ligamentos: Los tendones del hombro y los ligamentos de las rodillas y los tobillos son frecuentemente afectados debido a los movimientos bruscos y a los cambios repentinos de dirección.
Fracturas y esguinces: Debido a caídas o golpes directos contra superficies rocosas, las fracturas de los dedos, tobillos y muñecas son frecuentes.
Cómo la fisioterapia ayuda en la prevención de lesiones
La fisioterapia desempeña un papel esencial en la prevención de lesiones, tanto antes como después de las actividades de alto rendimiento. Los fisioterapeutas especializados en deportes de alto riesgo como el alpinismo y la escalada pueden ayudar a desarrollar una rutina preventiva y de recuperación adecuada. Aquí se detallan las formas en las que la fisioterapia contribuye a prevenir lesiones:
A. Fortalecimiento muscular y resistencia
El fortalecimiento de los músculos clave que soportan la carga física durante la escalada es esencial para prevenir lesiones. Estos músculos incluyen los de las piernas, los abdominales, la espalda y los hombros. Los ejercicios específicos en fisioterapia pueden ayudar a mejorar la estabilidad, fuerza y resistencia en estas áreas.
Ejercicios recomendados:
Sentadillas: Para fortalecer los músculos de las piernas, fundamentales al escalar y al caminar sobre terrenos irregulares.
Plancha: Fortalece el core (zona media del cuerpo), que es vital para mantener la estabilidad mientras se escala o se lleva equipo pesado.
Extensiones de hombros: Para prevenir lesiones en los músculos y ligamentos del hombro, clave para cualquier tipo de escalada.
B. Flexibilidad y movilidad articular
Los alpinistas y escaladores suelen realizar movimientos que requieren una gran amplitud de movimiento. La falta de flexibilidad puede llevar a lesiones graves. A través de la fisioterapia, se pueden realizar estiramientos y técnicas de movilización articular que permitan mejorar la flexibilidad general y, en particular, en las áreas más utilizadas, como los hombros, caderas, tobillos y muñecas.
Ejercicios recomendados:
Estiramientos de cadera: Importantes para mejorar la flexibilidad de los flexores de la cadera y los isquiotibiales, lo que facilita los movimientos durante la escalada.
Rotaciones de muñeca y hombro: Ayudan a mantener la movilidad en estas articulaciones, vitales para sostener el peso del cuerpo durante la ascensión.
Estiramientos de la espalda baja: Reducen la tensión y el riesgo de lesiones en la zona lumbar.
C. Mejora de la propriocepción y el equilibrio
La propriocepción es la capacidad del cuerpo para percibir su posición en el espacio. En situaciones de altura extrema, mantener el equilibrio y la estabilidad es crucial. Los ejercicios de equilibrio, como el uso de plataformas inestables o el entrenamiento en superficies irregulares, ayudan a mejorar esta habilidad y a prevenir caídas.
Ejercicios recomendados:
Ejercicios en bosu: Mejoran el equilibrio y la conciencia corporal en situaciones de inestabilidad.
Marchas y saltos en superficies inestables: Ayudan a trabajar los músculos de la pierna y el core, vitales para una buena postura al escalar.
D. Prevención y tratamiento de sobrecargas
El entrenamiento intensivo puede generar tensiones y sobrecargas en áreas específicas del cuerpo. A través de la fisioterapia, se puede abordar estas tensiones antes de que se conviertan en lesiones graves. Técnicas como el masaje terapéutico, la electroestimulación y las terapias de calor o frío son comunes en la rehabilitación y prevención de lesiones en alpinistas.
Técnicas recomendadas:
Masajes descontracturantes: Alivian la tensión muscular y mejoran la circulación, esenciales para una recuperación rápida.
Terapias con calor y frío: El calor se utiliza para relajar los músculos tensos, mientras que el frío ayuda a reducir la inflamación y el dolor post-esfuerzo.
E. Rehabilitación post-esfuerzo y recuperación
Tras una expedición o jornada de escalada, la fisioterapia también juega un papel crucial en la recuperación. Establecer un programa de rehabilitación adecuado puede acelerar la recuperación, reducir el dolor y prevenir futuras lesiones. Un fisioterapeuta puede ayudar a elaborar un plan específico que incluya ejercicios de recuperación, estiramientos y técnicas para reducir la rigidez.
Recuperación post-esfuerzo:
Estiramientos suaves y controlados: Mejoran la circulación y reducen la rigidez.
Rehabilitación acuática: Ideal para mantener la movilidad sin sobrecargar las articulaciones.
La importancia de la educación y el autocuidado
Además de las intervenciones directas de la fisioterapia, la educación del alpinista o escalador es crucial. Los fisioterapeutas deben enseñar a los deportistas a reconocer signos de fatiga, tensión y estrés en sus cuerpos, y a tomar medidas correctivas a tiempo. El autocuidado, que incluye la correcta hidratación, nutrición y descanso, también es un componente esencial en la prevención de lesiones.
Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.
En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.
Qué significan los dos números de la tensión
La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):
Tensión sistólica o "máxima": la presión en las arterias cuando el corazón se contrae. Es el primer número.
Tensión diastólica o "mínima": la presión cuando el corazón se relaja entre latido y latido. Es el segundo número.
Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.
Clasificación actual de la tensión arterial en adultos
La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:
Categoría
Máxima (sistólica)
Mínima (diastólica)
No elevada
Menos de 120
y
menos de 70
Elevada
120 a 139
o
70 a 89
Hipertensión
140 o más
o
90 o más
La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.
Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.
Tabla de tensión arterial normal por edad
Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:
Edad
Qué se considera adecuado
A tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)
Depende de la edad, el sexo y la estatura
Se valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)
Por debajo de 120/70
A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 años
Por debajo de 120/70
Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 años
Por debajo de 120/70
La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 años
Por debajo de 120/70
La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágiles
Objetivo individualizado
El médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.
Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.
¿Por qué sube la tensión con la edad?
Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.
Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.
Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.
¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?
De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.
Si en consulta aparece 140/90 o más en varias ocasiones.
Si tienes la tensión "elevada" (120-139 / 70-89) y además diabetes, colesterol alto, enfermedad renal o antecedentes familiares cardiovasculares.
Si tienes tensión baja con mareos o desmayos frecuentes.
Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tensión es normal a los 60 años?
La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.
¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?
Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.
¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?
Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.
¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?
Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.
¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?
Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.
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En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.