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Alzheimer y fisioterapia: Mejorando la calidad de vida
La fisioterapia es clave en el tratamiento de personas con Alzheimer, ayudando a mantener su movilidad, mejorar su calidad de vida y prevenir complicaciones físicas a lo largo de la enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento de las personas. Si bien el enfoque principal del tratamiento se centra en la neurología y los cuidados médicos, la fisioterapia juega un papel crucial para mejorar la calidad de vida y la independencia de quienes padecen esta enfermedad.


¿Qué es el Alzheimer?

El Alzheimer es la forma más común de demencia, una enfermedad crónica que destruye progresivamente las habilidades cognitivas y funcionales de una persona. A medida que avanza, afecta no solo la memoria y el juicio, sino también las capacidades motoras, lo que limita la capacidad de realizar actividades diarias básicas.


¿Cómo puede ayudar la fisioterapia en pacientes con Alzheimer?

La fisioterapia en pacientes con Alzheimer se centra principalmente en preservar la movilidad, mejorar la fuerza y el equilibrio, y prevenir complicaciones secundarias como caídas o pérdida de masa muscular. A continuación, se presentan algunas de las principales formas en las que la fisioterapia puede marcar la diferencia:

1. Mantenimiento de la movilidad

Uno de los primeros efectos del Alzheimer en el cuerpo es la disminución de la capacidad para moverse de manera independiente. Los fisioterapeutas implementan programas de ejercicios adaptados a las necesidades del paciente, con el objetivo de mantener la movilidad articular y la fuerza muscular, reduciendo así la rigidez y la atrofia muscular.

2. Mejora del equilibrio y prevención de caídas

Los pacientes con Alzheimer tienen un mayor riesgo de sufrir caídas debido a la pérdida de coordinación y equilibrio. La fisioterapia incorpora ejercicios específicos para mejorar la estabilidad postural y reducir el riesgo de lesiones, como el entrenamiento de la marcha, ejercicios de estabilidad y refuerzo de los reflejos protectores.

3. Fortalecimiento muscular

Con el paso del tiempo, los pacientes con Alzheimer experimentan una pérdida significativa de fuerza muscular debido a la inactividad o inmovilidad. Un programa de fisioterapia personalizado puede incluir ejercicios de resistencia que ayudan a mantener el tono muscular y la capacidad funcional, lo que favorece la autonomía en las actividades cotidianas.

4. Estimulación cognitiva a través del ejercicio

La fisioterapia no solo se enfoca en los aspectos físicos, sino que también puede tener un impacto positivo en la función cognitiva. Algunos ejercicios físicos, combinados con actividades que estimulen la memoria y la concentración, pueden mejorar la capacidad de atención y promover la neuroplasticidad, ayudando a enlentecer el progreso de la enfermedad.


Ejercicios recomendados para personas con Alzheimer

Los ejercicios utilizados por los fisioterapeutas dependen de la etapa de la enfermedad y las capacidades individuales del paciente. A continuación, se mencionan algunos de los ejercicios más comunes y beneficiosos:

  • Ejercicios de estiramiento: Para mantener la flexibilidad de los músculos y las articulaciones.

  • Caminatas supervisadas: Mejoran la coordinación y ayudan a mantener la movilidad.

  • Ejercicios de resistencia suave: Usando pesas ligeras o bandas elásticas para fortalecer los músculos.

  • Entrenamiento de la marcha y equilibrio: Para prevenir caídas y mejorar la estabilidad.

  • Ejercicios de respiración: Para mejorar la capacidad pulmonar y la oxigenación del cuerpo.


Beneficios generales de la fisioterapia en el Alzheimer

El tratamiento fisioterapéutico en pacientes con Alzheimer aporta beneficios tanto físicos como psicológicos. Algunos de estos beneficios incluyen:

Mejora de la calidad de vida: Al mantener una mayor independencia en las actividades diarias, los pacientes experimentan una mejor calidad de vida y menor dependencia.

Reducción del riesgo de complicaciones: La inmovilidad prolongada puede derivar en problemas como úlceras por presión, infecciones respiratorias y trombosis. La fisioterapia ayuda a prevenir estas complicaciones.

Fomento de la interacción social: El trabajo con fisioterapeutas y otros profesionales fomenta la interacción y el sentido de comunidad, lo que puede ayudar a reducir la depresión o ansiedad en pacientes con Alzheimer.


Fisioterapia en las distintas etapas del Alzheimer

El enfoque de la fisioterapia varía según la etapa del Alzheimer:

  • Etapa inicial: El enfoque está en mantener la movilidad y la fuerza, con ejercicios más activos y desafiantes.

  • Etapa intermedia: En este punto, los fisioterapeutas suelen enfocarse en ejercicios que mejoren el equilibrio y prevengan caídas, manteniendo la funcionalidad básica.

  • Etapa avanzada: En las fases más avanzadas, la fisioterapia se centra en la prevención de complicaciones por inmovilidad, como las contracturas, y en proporcionar un alivio sintomático para mejorar el confort del paciente.

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Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.

En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.

Qué significan los dos números de la tensión

La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):

Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.

Clasificación actual de la tensión arterial en adultos

La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:

CategoríaMáxima (sistólica)Mínima (diastólica)
No elevadaMenos de 120ymenos de 70
Elevada120 a 139o70 a 89
Hipertensión140 o máso90 o más

La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.

Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.

Tabla de tensión arterial normal por edad

Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:

EdadQué se considera adecuadoA tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)Depende de la edad, el sexo y la estaturaSe valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)Por debajo de 120/70A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 añosPor debajo de 120/70Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 añosPor debajo de 120/70La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 añosPor debajo de 120/70La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágilesObjetivo individualizadoEl médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.

Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.

¿Por qué sube la tensión con la edad?

Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.

Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.

Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.

¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?

De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.

Si te mareas al ponerte de pie, te interesa leer nuestro artículo sobre la hipotensión ortostática, y si la tienes baja a menudo, esta guía sobre la tensión arterial baja.

Cómo tomarse la tensión correctamente en casa

Una mala técnica puede subir la cifra varios puntos. Sigue estos pasos:

  1. Prepárate. No tomes café, no fumes ni hagas ejercicio en los 30 minutos previos, y ve al baño antes.
  2. Siéntate bien. Espalda apoyada, pies en el suelo sin cruzar las piernas, y descansa 5 minutos en silencio.
  3. Coloca el manguito. Sobre la piel, en la parte superior del brazo, a la altura del corazón y con el brazo apoyado en una mesa.
  4. Toma dos o tres medidas. Deja un minuto entre cada una y apunta la media.
  5. Repite varios días. Lo ideal es medir por la mañana y por la noche durante una semana antes de ir a consulta.

Usa un tensiómetro de brazo validado clínicamente. Los de muñeca son menos fiables.

Cómo mantener la tensión en valores saludables

Si ya tienes la tensión alta y buscas medidas concretas, tenemos guías específicas para bajar la tensión de forma natural y para bajar la tensión mínima.

Cuándo consultar con un profesional

Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tensión es normal a los 60 años?

La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.

¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?

Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.

¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?

Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.

¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?

Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.

¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?

Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.

Cuida tu salud cardiovascular con Xalus

En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.