La Terapia EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular) ha ganado prominencia como una técnica innovadora en fisioterapia y rehabilitación. Descubre en este artículo las indicaciones clave y los beneficios de la Terapia EPI para una recuperación más rápida y efectiva.
Indicaciones de la Terapia EPI:
Tendinopatías: Desde tendinitis rotuliana hasta del manguito rotador, la Terapia EPI ofrece un enfoque específico para aliviar el dolor y promover la curación en las lesiones tendinosas.
Lesiones musculares: Desgarros musculares y contracturas encuentran alivio en la EPI, que acelera la recuperación al estimular la regeneración celular.
Fascitis plantar: La EPI es altamente efectiva en el tratamiento de la fascitis plantar, reduciendo la inflamación y restaurando la funcionalidad del pie.
Lesiones del tejido blando: Ya sea por deportes o trabajo, la EPI trata lesiones del tejido blando de manera no invasiva, mejorando la calidad de vida.
Beneficios de la Terapia EPI:
No invasiva: La Terapia EPI es un tratamiento no invasivo, evitando tiempos de recuperación prolongados.
Resultados rápidos: Los pacientes notan mejorías significativas en pocas sesiones, permitiendo un retorno más rápido a las actividades diarias.
Alivio del dolor: Reducción del dolor crónico y agudo mediante la estimulación de la regeneración y la reducción de la inflamación.
Mejora funcional: Restaura la funcionalidad del tejido dañado, facilitando una recuperación completa.
¿Cómo se aplica? Se aplica una corriente galvánica de baja frecuencia a través de una aguja fina de acupuntura y estéril, que se aplica directamente en la zona degenerada del talón o músculo para mejorar el dolor y la funcionalidad.
¿Qué beneficios aporta respecto a otros tratamientos? 1. Precisión Dirigida:
Con el tratamiento EPI, nuestros fisioterapeutas pueden dirigirse directamente al tejido afectado. Esto significa que la terapia se aplica con precisión milimétrica, asegurando que se aborde la raíz del problema de manera efectiva.
2. Estimulación del Proceso de Curación:
Una de las ventajas más destacadas de la EPI es su capacidad para estimular el proceso de curación natural del cuerpo. Al provocar una respuesta inflamatoria controlada en el área afectada, esta técnica promueve la regeneración del tejido dañado. Como resultado, los pacientes experimentan una recuperación más rápida y una restauración más completa de la función.
3. Reducción del Dolor:
Muchos pacientes informan una reducción significativa del dolor después de recibir esta terapia. Al abordar la causa subyacente de la lesión, la EPI proporciona alivio del dolor a largo plazo, permitiéndote volver a tus actividades diarias sin molestias.
4. Tiempo de Recuperación Acelerado:
Gracias a su capacidad para estimular el proceso de curación, esta técnica te ayuda a volver a la acción en menos tiempo, ya sea que seas un atleta de alto rendimiento o simplemente busques recuperarte de una lesión.
5. Mejora de la Función:
Recuperar la función normal del tejido afectado es esencial para tu bienestar a largo plazo. La EPI no solo alivia el dolor, sino que también mejora la función del área tratada. Ya sea que necesites recuperar la movilidad en una articulación o mejorar tu rendimiento atlético, esta técnica te ayudará a alcanzar tus objetivos de rehabilitación.
6. Menor Riesgo de Efectos Secundarios:
A diferencia de algunos tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, la EPI conlleva un riesgo relativamente bajo de efectos secundarios. Al evitar el uso de medicamentos o procedimientos invasivos, esta terapia ofrece una alternativa segura y efectiva para el manejo del dolor y la rehabilitación.
7. Personalización del Tratamiento:
Cada paciente es único, y su plan de tratamiento debe reflejar eso. Con la EPI, nuestros fisioterapeutas pueden personalizar el tratamiento según tus necesidades individuales. Desde ajustar la intensidad hasta modificar la duración de la terapia, nos aseguramos de que recibas el cuidado más efectivo y adaptado a ti.
Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.
En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.
Qué significan los dos números de la tensión
La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):
Tensión sistólica o "máxima": la presión en las arterias cuando el corazón se contrae. Es el primer número.
Tensión diastólica o "mínima": la presión cuando el corazón se relaja entre latido y latido. Es el segundo número.
Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.
Clasificación actual de la tensión arterial en adultos
La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:
Categoría
Máxima (sistólica)
Mínima (diastólica)
No elevada
Menos de 120
y
menos de 70
Elevada
120 a 139
o
70 a 89
Hipertensión
140 o más
o
90 o más
La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.
Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.
Tabla de tensión arterial normal por edad
Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:
Edad
Qué se considera adecuado
A tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)
Depende de la edad, el sexo y la estatura
Se valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)
Por debajo de 120/70
A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 años
Por debajo de 120/70
Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 años
Por debajo de 120/70
La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 años
Por debajo de 120/70
La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágiles
Objetivo individualizado
El médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.
Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.
¿Por qué sube la tensión con la edad?
Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.
Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.
Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.
¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?
De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.
Si en consulta aparece 140/90 o más en varias ocasiones.
Si tienes la tensión "elevada" (120-139 / 70-89) y además diabetes, colesterol alto, enfermedad renal o antecedentes familiares cardiovasculares.
Si tienes tensión baja con mareos o desmayos frecuentes.
Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tensión es normal a los 60 años?
La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.
¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?
Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.
¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?
Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.
¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?
Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.
¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?
Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.
Cuida tu salud cardiovascular con Xalus
En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.