Salud y bienestar físico y mental en el deporte: El papel de la fisioterapia
Descubre cómo la fisioterapia juega un papel clave en el bienestar físico y mental de los deportistas, ayudando en la prevención de lesiones, la recuperación y la mejora del rendimiento integral.
El deporte y la actividad física son claves para mantener una vida saludable. No solo ayudan a mejorar la condición física, sino que también juegan un papel importante en el bienestar mental. Sin embargo, el entrenamiento y la práctica deportiva, ya sea a nivel amateur o profesional, también conllevan una serie de desafíos que pueden afectar tanto el cuerpo como la mente. Aquí es donde la fisioterapia se convierte en una pieza clave, ya que no solo se ocupa de la rehabilitación de lesiones, sino también de la prevención y la mejora del bienestar integral del deportista.
La conexión entre la salud física y mental en el deporte
El deporte tiene un impacto positivo indudable en el bienestar emocional. La actividad física regular estimula la producción de endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad, que pueden reducir los niveles de estrés y mejorar el estado de ánimo. Además, el deporte fomenta la disciplina, el sentido de logro y la superación personal.
Sin embargo, los deportistas, ya sean recreativos o profesionales, también pueden enfrentarse a presiones mentales. La competitividad, el riesgo de lesiones, y las altas expectativas pueden generar ansiedad, estrés y fatiga mental. Aquí es donde un enfoque integral de la salud, que tenga en cuenta tanto el bienestar físico como el mental, es fundamental.
La fisioterapia en el bienestar físico y mental
La fisioterapia tiene un papel esencial en la prevención de lesiones, en la rehabilitación de los deportistas y en la mejora del rendimiento. Pero lo que muchas personas no saben es que, a través de técnicas especializadas, los fisioterapeutas también pueden contribuir a mejorar el bienestar mental.
Prevención de lesiones: Los fisioterapeutas ayudan a los deportistas a identificar y corregir desequilibrios musculares, mejorar la postura y optimizar los movimientos, reduciendo así el riesgo de lesiones. Esto no solo protege la integridad física del deportista, sino que también reduce el impacto psicológico de una lesión inesperada, que puede afectar profundamente la motivación y la confianza.
Rehabilitación física y psicológica: Sufrir una lesión puede ser una experiencia traumática, no solo por el dolor físico, sino también por la incertidumbre y el miedo a no poder volver a competir al mismo nivel. Los fisioterapeutas guían el proceso de recuperación, utilizando técnicas como la terapia manual, el ejercicio terapéutico y el manejo del dolor, brindando apoyo emocional durante el proceso.
Mejora del rendimiento: Muchos deportistas buscan en la fisioterapia una forma de optimizar su rendimiento, ya sea a través de programas de estiramiento, fortalecimiento o mejora de la flexibilidad. Sentirse físicamente preparado también genera un impacto positivo en el bienestar mental, ya que aumenta la confianza y reduce la ansiedad previa a la competición.
Estrategias para el bienestar integral del deportista
Es importante que los deportistas, con la ayuda de profesionales como fisioterapeutas, adopten un enfoque integral hacia la salud y el bienestar. Aquí algunos consejos:
Fortalecimiento y flexibilidad: Mantener músculos y articulaciones fuertes y flexibles no solo ayuda a prevenir lesiones, sino que también mejora la postura y la estabilidad mental. Un cuerpo en equilibrio físico genera una mente más equilibrada.
Descanso y recuperación: El sobreentrenamiento puede afectar negativamente tanto al cuerpo como a la mente. Planificar periodos adecuados de descanso, además de sesiones de fisioterapia, ayuda a mantener el equilibrio emocional y reduce el riesgo de agotamiento físico y mental.
Mindfulness y control del estrés: La meditación, la respiración profunda y las técnicas de relajación son herramientas valiosas que pueden complementar el trabajo físico del fisioterapeuta, mejorando la concentración y reduciendo la ansiedad.
Alimentación y cuidado integral: Una dieta adecuada y equilibrada también es clave para mantener la energía y la estabilidad mental. Consultar con profesionales, como nutricionistas deportivos, puede complementar el trabajo del fisioterapeuta.
Te has tomado la tensión, ves dos números y la duda es inmediata: ¿esto es normal para mi edad? Es una de las preguntas más habituales en consulta, y la respuesta sorprende a mucha gente: en adultos, la tensión "normal" no aumenta con los años. Lo que cambia con la edad es lo frecuente que es tenerla alta y cómo se ajusta el tratamiento.
En este artículo tienes la tabla de valores según la edad, la clasificación actual de la Sociedad Europea de Cardiología, cómo medirte bien en casa y cuándo conviene consultar.
Qué significan los dos números de la tensión
La tensión arterial (o presión arterial) se expresa con dos cifras en milímetros de mercurio (mmHg):
Tensión sistólica o "máxima": la presión en las arterias cuando el corazón se contrae. Es el primer número.
Tensión diastólica o "mínima": la presión cuando el corazón se relaja entre latido y latido. Es el segundo número.
Por ejemplo, 125/78 significa 125 de máxima y 78 de mínima. Basta con que una de las dos esté por encima del límite para que la tensión se considere elevada.
Clasificación actual de la tensión arterial en adultos
La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024, la referencia que se sigue en España, simplificó la clasificación en tres categorías para medidas tomadas en consulta:
Categoría
Máxima (sistólica)
Mínima (diastólica)
No elevada
Menos de 120
y
menos de 70
Elevada
120 a 139
o
70 a 89
Hipertensión
140 o más
o
90 o más
La categoría "elevada" es la novedad importante. No significa que estés enfermo, sino que el riesgo cardiovascular empieza a subir y es el momento ideal para cambiar hábitos. Según tu riesgo global, el médico valorará si además necesitas tratamiento.
Si te mides en casa, los valores suelen salir algo más bajos que en consulta. Por eso, en casa se habla de hipertensión a partir de 135/85 de media.
Tabla de tensión arterial normal por edad
Esta es la tabla orientativa que más se consulta. Fíjate en que, a partir de la edad adulta, los valores de referencia son los mismos:
Edad
Qué se considera adecuado
A tener en cuenta
Niños (hasta 15 años)
Depende de la edad, el sexo y la estatura
Se valora con tablas de percentiles pediátricas. Una cifra de adulto no sirve para un niño: consulta con el pediatra.
Adolescentes (16-17 años)
Por debajo de 120/70
A partir de los 16 años se aplican ya los criterios de adulto.
Adultos de 18 a 39 años
Por debajo de 120/70
Es la franja en la que más se infravalora la tensión alta, porque rara vez da síntomas.
Adultos de 40 a 64 años
Por debajo de 120/70
La hipertensión se vuelve mucho más frecuente. Conviene medirla al menos una vez al año.
Mayores de 65 a 84 años
Por debajo de 120/70
La máxima tiende a subir por la rigidez de las arterias, pero eso es frecuente, no "normal". Si hay tratamiento, el objetivo habitual de máxima es 120-129 si se tolera bien.
85 años o más, o personas frágiles
Objetivo individualizado
El médico puede fijar objetivos menos estrictos para evitar mareos, caídas o efectos secundarios.
Tabla orientativa basada en las guías europeas vigentes. No sustituye la valoración de tu médico.
¿Por qué sube la tensión con la edad?
Con los años, las arterias pierden elasticidad y se vuelven más rígidas. El corazón tiene que empujar la sangre con más fuerza, y eso eleva sobre todo la tensión máxima. En personas mayores es habitual encontrar la máxima alta con la mínima normal o incluso baja.
Que sea habitual no significa que haya que aceptarlo: la tensión alta mantenida en el tiempo daña el corazón, el cerebro, los riñones y la vista, tengas la edad que tengas.
Otros factores que la elevan son el sedentarismo, el exceso de sal, el sobrepeso, el alcohol, el tabaco, el estrés crónico y dormir mal.
¿Y la tensión baja? ¿Qué cifra es demasiado baja?
De forma general se habla de tensión baja (hipotensión) cuando está por debajo de 90/60. Muchas personas jóvenes y deportistas la tienen así sin ningún problema. Solo preocupa si aparecen síntomas como mareo, visión borrosa, cansancio intenso o desmayos.
Si en consulta aparece 140/90 o más en varias ocasiones.
Si tienes la tensión "elevada" (120-139 / 70-89) y además diabetes, colesterol alto, enfermedad renal o antecedentes familiares cardiovasculares.
Si tienes tensión baja con mareos o desmayos frecuentes.
Acude a urgencias o llama al 112 si la tensión está en 180/120 o más y además tienes dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza muy intenso, visión borrosa, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.
Preguntas frecuentes
¿Qué tensión es normal a los 60 años?
La misma que en cualquier adulto: por debajo de 120/70 se considera no elevada. Entre 120-139 de máxima o 70-89 de mínima es tensión elevada, y a partir de 140/90, hipertensión.
¿Es normal tener 140 de tensión a los 70 años?
Es frecuente, pero no es lo recomendable. Una máxima de 140 o más en varias mediciones se considera hipertensión y conviene revisarla con el médico, que adaptará el objetivo a tu estado de salud.
¿Qué es más importante, la máxima o la mínima?
Las dos importan. A partir de los 50 años, la máxima suele predecir mejor el riesgo cardiovascular, pero una mínima alta también debe controlarse.
¿Por qué me sale más alta en el médico que en casa?
Es el llamado "efecto bata blanca": los nervios de la consulta suben la tensión. Por eso las mediciones en casa, bien hechas, son tan útiles para el diagnóstico.
¿A qué hora es mejor tomarse la tensión?
Por la mañana, antes de desayunar y de tomar medicación, y por la noche, antes de cenar. Mide siempre a horas parecidas para poder comparar.
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En Xalus te ayudamos a mejorar los hábitos que influyen en tu tensión: ejercicio adaptado, control del estrés y un seguimiento profesional. Si tienes dudas sobre tus cifras o quieres empezar a moverte con seguridad, pide tu cita y te asesoramos.